Después del desastroso año 2022 en cuanto a cimas en nuestra aventura por los Alpes Suizos, esta vez tenía la idea de ir a una única montaña o cima de cuatro mil metros, y seguidamente visitar las Dolomitas, esa increíble e impresionante región alpina italiana de catedrales y verticales montañas, característica por su tipo de roca o mineral al que le da nombre universalmente. Para ello también había que escoger una montaña relativamente cercana. Y el cuatro mil más cercano era el Piz Bernina, el primer cuatro mil de los Alpes desde Oriente.
Pero el Piz Bernina no era un pico fácil, tenía una cresta y paso de escalada de IIº que lo convertían en una montaña seria con un largo recorrido en cresta (aunque no una cresta demasiado expuesta o vertical en su mayor parte), para los que no estábamos acostumbrados a realizar montañas como los Alpes… por mucho Pirineo que nos recorramos.
Con lo que una vez escogidas las fechas y reservado los refugios, solo nos quedaba practicar alta montaña y crestas en el Pirineo para ir sin miedo a este Piz Bernina. En una de las actividades este pasado mes de mayo era en el Pirineo de Andorra, donde Pau nos organizó una actividad a realizar por unas cimas y crestas al norte del Pic de Comapedrosa (la Roca Entravessada).
Pero tuvimos un accidente y uno de los compañeros participantes sufrió una caída muy seria en el que incluso nos temíamos lo peor. La experiencia fue bastante traumática y algunos de los que iban a venirse a los Alpes cogieron miedo o incertidumbre. De forma que poco a pocos se iban borrando como participantes de la expedición, de este viaje a los Alpes… incluso Pau intentó incluir condiciones más factibles como contratar un guía “para asegurarnos el tiro”, y cosas así… pero al final no fue posible y el Viaje al Piz Bernina se anuló.
Francesc ya era bastante reticente de poder realizar con éxito el objetivo determinado del Piz Bernina… los videos en you tube o fotos con ojo de pez, hicieron meya en él y otros compañeros… con lo que él, con Jordi, al ver la ruina de la expedición al Piz Bernina que concluiría con su anulación ya comenzaron a organizar e idear otro viaje paralelo a los Alpes, pero para ascender dos picos “fáciles” esta vez… o al menos más fáciles que el Piz Bernina, que ya fueran más asequibles para Francesc y Jordi. Desde antes del accidente en la montaña, Francesc ya había expresado sus dudas ante esta actividad al Piz Bernina, no se veía en la cresta ni con la cantidad de participantes que se habían apuntado, ni si quiera se vino a la actividad de Andorra donde tuvimos el accidente por su dificultad tanto técnica como de esfuerzo, o ambas cosas combinadas.

Desde Schwarxsee, 2.588 mts., detrás a la izquierda el Nordend y la Dufourpitze, en el Monte Rosa, detrás del edificio del restaurante, el Liskamm
Así pues, Jordi improvisó un viaje a los Alpes Suizos con reservas en refugios y pernoctaciones para ascender a las cimas del Allalinhorn y del Weissmies, por sus rutas normales que eran asequibles para Francesc, y por tanto para el iniciado de Jordi. Con lo que viendo el panorama me decido acompañarlos y dejarme llevar por ellos y su organización. Estas dos montañas eran accesibles desde el valle paralelo al Mattertal, pero no era la Vall d’Anniviers, queda al oeste de dicho valle, si no el valle paralelo que quedaba al este, el Saastal. Para llegar a este valle se sigue la misma carretera que nos lleva a Täsch o Zermatt, pero justo en Stalden está el cruce, redonda, hacia las poblaciones del Valle de Saas. Saas-Fee es una de las más importantes.
Jordi había reservado en la casita con literas del Camping Anphubel. No querían ir de tienda de campaña, pero no podían o el sistema de reservas, no dejó a Jordi reservar solamente los días que íbamos a pasar la noche allí, sin poder quitar las noches que estaríamos en los refugios de alta montaña, con lo que pagaríamos toda la semana del camping de Täsch, el Anphubel. Pero teníamos que llegar antes de las 6 de la tarde para poder hacer el cheking. El recorrido en coche a pesar de salir muy temprano el sábado, era demasiado largo para poder llegar antes de las 6 de la tarde. Con lo que Francesc propuso salir el viernes 11 de julio, en lugar del sábado 12, y hacer noche en mitad del recorrido. Con lo que Jordi reservó en un B&B en Montpellier, y salimos a mitad de tarde el viernes 11 en busca de los Alpes y la aventura. El B&B gracias al googlemaps fue fácil de llegar y el hotelito estaba muy bien. Una habitación para 3 personas con 2 camas con baño y ducha. Con un código entrabas en el hotel y habitación, sin recepcionistas y con máquinas expendedoras de café y chocolatinas.
Pensando en nuestros objetivos, casualmente estas dos cimas fueron conquistadas hace unos años por compañeros de Almoradí. Hablo con Javier Berenguer para que me indique como les fue en la subida a estas montañas. El Weissmies lo subieron los chicos y el Allalinhorn las chicas. Con lo que Javi me habló de su ascensión al Weissmies y debía de hablar con Zaida para que me explique su ascenso al Allalinhorn. Para el Allalinhorn había un teleférico y un funicular que te dejaba casi a 3.500 mts., y así solo quedaban unos 600 metros fáciles para llegar a la cima del pico. Muy fácil, sin problemas…
Al otro día cogimos el coche sobre las 9 de la mañana o poco antes para coger las autopistas en busca de Ginebra. Con el cuidado de coger la salida oportuna al llegar a Grenoble, ya que estaban en obras, para poder proseguir hacia Chambery, Annecy y Ginebra; gracias al googlemaps y las indicaciones anticipadas a los cruces y giros. Antes de llegar a Ginebra, entrar en Suiza, y apagar los datos móviles, debemos de pagar la viñeta o impuesto para pasar por las autopistas suizas. Lo hacemos por internet, en la página de turismo de Suiza, 46 €. Parece que está todo correcto, pero al final no se hace el pago por alguna razón a pesar de que la plataforma de pago nos valide la acción. Pero no nos llega ni correo electrónico ni SMS…
La autopista de Suiza nos hace rodear el impresionante lago Leman y entrar en el ancho valle del Valais hacia el este. La autopista sigue inacabada, con lo que hay pequeños tramos que vamos por la carretera; siguen construyendo y horadando los túneles cerca de la entrada a los valles de Mattertal y Saastal.
Sobre las 17:30 llegamos a Täsch y paramos en la entrada del Camping Anphubel ¡Qué recuerdos! Una mujer que no habla castellano con sus hijas, gerenta el camping, nos da la misma cabañita de otros años… ¡Está igual! pero parece que el camping tiene más movimiento, más clientes, está todo ocupado. Todos los días compartiremos cabaña con más gente. Estas dos primeras noches con una familia de japoneses: los padres con una niña y niño pequeños.
Nos vamos a cenar a algún restaurante o bar de Täsch. En el camping nos han dicho que tenemos descuentos en algunos de estos restaurantes y en el supermercado del pueblo. Uno de esos sitios es el Restaurante D’Vinci. El cual queda cogiendo la carretera en dirección contraria a Zermatt y más allá de la estación de tren, lo encontramos a la derecha, justo en la entrada de un hotel. Los camareros no hablan castellano, salvo un chico de Argentina que nos atiende… comienza a hablarnos en castellano, cuando comprueba nuestro intento fatal de comunicarnos en inglés.










