Ya desde muy pequeños y sin ser montañeros o conocedores del mundo de la montaña, cuando nos hablaban del Himalaya o salía en una conversación, colegio, televisión… ya teníamos la sensación de estar frente a algo excepcional, descomunal, prodigioso, inmenso, eran las montañas de las montañas, por su altura, las montañas más altas del mundo; el Himalaya. Y ya cuando entras en el mundo de la montaña y descubres por guías, libros, reportajes, documentales… los rincones, aventuras, perfiles, descripciones, experiencias… en el Himalaya, el asombro es tal que dicha cordillera con sus montañas te pueden quedar muy lejos, no solamente en distancia si no en nivel, en aptitud, con lo que, como era mi caso, preferías dejar esas montañas, esa cordillera, como algo idealizado, fuera de tu alcance, comenzando o intentando a subir, visitar montañas más acorde con tus expectativas, rechazando cualquier oferta o mensaje de poder viajar al Himalaya.
Pero es cierto que con el tiempo se puede pensar diferente, y mejor, cambiar de opinión, y lo que era un reto fuera de tu alcance, convertirse en una visita amiga y simpática a la cordillera más alta del mundo. No marginar el Himalaya, no dejarla fuera de tus planes por que tenga cimas inalcanzables y recorridos imposibles, si no convertirla en un objetivo de elogio, devoción e idolatría hacia la misma, como si fueras un romero que busca la ermita o el santuario de su virgen o santo favorito… es por ello que al cabo de un tiempo e incluso después de estar en el Pamir y alcanzar los 6.500 metros del Pico Lenin, el viajar al Himalaya, al Nepal no lo veía ya como algo no programado y sin intención, si no en una necesidad antes de que mis piernas, mi cuerpo, se resiste a conquistar más cimas. En otras palabras, había un dicho y es que cualquier montañero que se precie, se pone como objetivo al menos subir una vez en la vida el Mont Blanc, es una meta indiscutible para nosotros montañeros; pues yo añadiría también el haber visto con tus propios ojos, pisado y visitado, la Cordillera del Himalaya.
Los viejos compañeros del Centro Excursionista Almoradí hace muchos años atrás que ya lo visitan cada vez que pueden, incluso tenían, según me comentaba Manolet, un grupo de chat por wasap que se titulaba “Himalaplaya”, y en varias ocasiones habían salido de expedición al mismo para hacer algún trekking y ascender algún “piquito” de seismil metros. Recuerdo el primer viaje al Glaciar del Baltoro de Manolet, con el examigo Henry en los años 90, y como repitió años más tarde… era como estar en otro Mundo. Pero por el momento no participaba de su inquietud por esa fascinación por visitar el Himalaya, tantos viajes y expediciones al mismo lugar… pero fue a raíz de visitar con Javi Berenguer, encontrándonos allí a Luis Guerrero, en el Pico Lenin y ver la majestuosa muralla blanca, extensa y gigantesca del Pamir, que pudo despertar en mí esa curiosidad escondida por visita el increíble y majestuoso Himalaya.
Fue entonces cuando después del intento fallido de visitar Perú y sus montañas más altas, el pasado año 2021, con Luis Guerrero, que estuvimos pensando en hacer otra gran ascensión para este año 2024. Luis ya había estado varias veces en el Himalaya, y también en la región de la cordillera a la que fuimos, pero no le importaba volver si dentro de la actividad del trekking ascendíamos o intentábamos ascender algún seismil… o creo que fui yo el que le condicionó el ascender un seismil junto con la actividad de trekking que podíamos hacer allá. No hace mucho que Manolet junto con Teresa, Vicente Molina, Nuria, Joaquín Murcia, visitaron el Himalaya del Nepal haciendo el trekking de los Lagos de Gokyo. También Flora de Barcelona no hace tanto hizo el mismo trekking alabando y maravillándose con las vistas de los rincones de los mismos Lagos de Gokyo, con lo que al final nos decantamos por realizar dicho trekking en el Himalaya de Nepal.
Pero al trekking teníamos que añadir una ascensión, como ya habíamos decidido, y estuvimos dilucidando entre el Island Peak (Imja Tse) y el Mera. Al final el Island Peak quedaba casi en el mismo recorrido de camino del trekking de Lagos de Gokyo, valle del Khumbu, con lo que escogimos ésta última. Y ahora solo quedaba ver los días, fechas y empresa a contratar para realizar la expedición. Hay dos fechas: después de invierno y antes de los monzones (abril, mayo…) y después de los monzones y antes del invierno (octubre, noviembre…), habíamos entendido que las mejores fechas eran en octubre, y a la vez más barato que ir en mayo, con lo que al final decidimos coger este mes del otoño. Son las mismas fechas para ascender a los altos ochomiles porque es cuando mejor tiempo hace… recuerdo que Antoñico el de Cox, realizó la ascensión al Cho Oyu en octubre, justo en los últimos días de permiso que tenía para ascender a la montaña, ya que había tenido mal tiempo mientras preparaba los campamentos.
Ahora tocaba escoger la empresa; y haciendo caso al experimentado y exigente Manolet contratamos la misma que ellos escogen de un tiempo hacia acá, para organizar las actividades en Nepal: Asiantreks; cuyo gerente es un vasco muy avispado que vive hace ya muchos años en Nepal llamado Mikel. Con lo que Manolet me pasó el contacto de Mikel, y Luis comenzó a contactar mediante mail y a organizar con él lo que sería nuestra próxima aventura y expedición, pero esta vez a la gran Cordillera del Himalaya. En el presupuesto que escogimos no venían los vuelos, y Luis, también un experimentado en viajes y vuelos, nos aconsejó que en lugar de coger un vuelo directo a Katmandú de la Qatar Airlines, cogiéramos un vuelo a Delhi y de Delhi, al día siguiente, otro vuelo a Katmandú, que a pesar de gastar 2 días mas en el viaje, nos saldría mucho más económico que el caro vuelo directo de Qatar Airlines. Yo por estar 2 días más de viaje no me importaba y si salía más barato perfecto, con lo que me pareció bien… además igual podíamos visitar algo de la India, le comenté cómicamente a Luis; aunque me respondió que en la India Había mucha miseria y que por unas horas no íbamos a poder ver nada interesante, o algo así.
Dentro de los días de expedición o actividad, contábamos con 2 días o 2 días y medio para visitar Katmandú. Luis siempre me decía y repetía que era una ciudad que me iba a encantar, a gustar, a sorprender, no solo por sus monumentos, historia, costumbres, si no por sus gentes, espiritualidad, amabilidad y bondad en general. Y creo que acertó en todo o en mucho; ciertamente me impactó. Y la ciudad con sus gentes, monumentos e historia, una de las más fascinantes, impresionantes y bellas que hasta ahora había visitado en mis viajes, en mis expediciones.
Así pues ya lo teníamos todo preparado. También queríamos hacer publicidad para ver si algún otro interesado se venía y el coste por persona del trekking, de la actividad, sería poco más barato. Al final se apuntó Jordi Soler y Dolors, la pareja de Luis, con lo que ya éramos 4. Las fechas sería salir el domingo 6 de octubre, hasta el 28 de octubre, contando los 4 vuelos y la visita a Katmandú. Perfecto. Mientras Luis se comunicaba con Mikel para confirmar y nos enviaba el programa del trekking, también junto con Jordi veían guías y videos sobre la subida al Island Peak, para una idea sobre lo que nos encontraremos… cosa que al final nos llevaremos una desagradable sorpresa, que será contada cuando toque.

Parte del plano de Katmandú, donde sale el Barrio de Thamel, el centro de Katmandú, Pashupati y Swayambhu
Ya está todo preparado para visitar por primera vez el Himalaya, Nepal, esta vez quiero que sea una expedición, un viaje algo más que montañero, me gustaría que fuera otro viaje iniciático, social, humano, con la mente y el corazón abierto, solo buscando el disfrute y agradecimiento por la experiencia… No he conseguido ningún mapa en la tienda de Altaïr, pero utilizaré para describir la actividad, la común libretilla, la misma que me compré para el viaje a Perú y que no llegué a usar. En cursiva aparecerá el texto del escrito in situ del cuadernillo de viaje. La verdad es que se me queda corta y solo puedo describir los primeros días… tengo que conseguir otro medio más tecnológico para poder describir cada día y que no me cueste tanto, ya que mis descripciones son casi bíblicas… no quiero dejarme nada. Con lo que al final, una parte será la descripción del cuaderno escrito in situ, y otra parte con los recuerdos, como hago habitualmente… ¡Empezamos la Aventura!







