Amanece en Namche Bazar y mirando por la ventana de la habitación descubrimos justo enfrente aquella montaña que vimos entre nubes ayer. Increíble, maravillosa, preciosa, espectacular, desafiante, grandiosa… es Thamserku, picuda, altiva, muy, muy vertical, con seracs y glaciares colgantes allá donde la verticalidad lo permite… curiosamente la definición y perfil de esta montaña sea la nota predominante y común al resto de montañas que iremos viendo… como por ejemplo la hermana de Thamserku, que aparece detrás y luego a un lado a medida que vamos avanzando en el trekking, el Kantega de 6.685 mts. La cual, aparte de la definición del Thamserku que también sería válida para ella, tiene una muy picuda cima y un gran serac plano a la vez ¡Maravilloso! Pero éste no se veía aún desde Namche, si no que esto comenzará a verse mejor en el camino a Dhole antes de Mong.
Después de desayunar, salimos por el camino de ayer casi por detrás del Lodge, pero en lugar de coger altura, vamos por la parte alta del pueblo que salía por una especie de collado bien apreciable al noreste de la misma. El camino es ancho, y sigue todo el perfil de la montaña dejando un increíble precipicio a la derecha hacia abajo con el ruidoso rio abajo del todo. Luis está ansioso al ir caminando de que el paisaje se abra a otro valle que queda a la derecha y noreste, para que aparezca otra espectacular y famosa montaña, el Ama Dablam, y al rato, por detrás de los perfiles del Kantega, van apareciendo los perfiles de esta montaña, poco a poco, hasta verla por completo… Impresionante. Ahora el recorrido se ha convertido en una mezcla de montaña verde y boscosa, con las vistas hacia las grandes, nevadas y altísimas montañas.

Amanece en Namche Bazar, 3.440 mts., arriba las 2 puntas del Thamserku (6.618 mts.) a la derecha y el Kangtega (6.783 mts.) a la izquierda. A la derecha más lejos el Kyashar (6.670 mts.)
Realmente es un lugar único en el Mundo, con verticalidades de miles de metros desde la cima de estas montañas hasta las profundidades de los ríos bajo ellas, y con pueblos en sus faldas a más de tresmil y cuatromil metros. Eso en menos de 5 o 7 kilómetros lineales. Creo que no existe lugar en el mundo igual. Es impresionante, grandioso.
Seguimos caminando por el fácil camino, igual que ayer e igual que mañana, mucha gente entre turistas, excursionistas, porteadores y otros… me percato también, este y otros recorridos, de la basura que hay en el camino, no de tirar sacos de ruinas deshechos… si no de plásticos, bolsas… como si alguien se comiera un chicle, una bolsa de patatas y tirara la bolsa por ahí… a pesar de que hay papeleras incluso con agujeros para reciclar de obra en todos los caminos. Puede ser que los habitantes de estas regiones no tengan la percepción de lo que es la basura como lo tenemos en Europa la gente educada… es como en España hace 70 u 80 años, todo al suelo, al río, nada al bolsillo o guardarlo para tirarlo a una papelera.

De izquierda a derecha Luis, Prem, Jordi y Dolors camino de Mong, detrás el Kongde Ri (6.187 mts.) a la derecha y el Nupla (5.885 mts.) en el centro.
Seguimos caminando mientras a nuestra derecha se abre el valle del Imja Khola, donde a su derecha queda el Ama Dablam y al fondo del todo aparece nuestro primer ochomil, las paredes sur y cima del Lhotse. Lejano pero impresionante. Fotos y más fotos.
El trekking comienza a ser impresionante, y aún quedan cosas mejores que ver y disfrutar… llegamos a un cruce al cabo de unas dos horas, hacia abajo y derecha nos vamos al nombrado valle, donde se encuentra el famoso pueblo de Tengboche, famoso por su magnífico Monasterio Budista. Nosotros seguimos hacia la izquierda y arriba, en busca de Mong a casi 4.000 metros. No sé si Prem nos lo dijo o lo insinuó Luis, que a la vuelta del trekking vendríamos por aquí, desde Tengboche, para deshacer el camino a Namche Bazar. Ya que Luis había estado varias veces en esta parte del Himalaya, dentro de los valles de Sagarmatha, del parque nacional, y seguramente del famoso valle del Khumbu, el camino al campo base del Everest; y se conocía estas montañas y rincones casi vagamente. Eso sí, le obsesionaba la belleza del Ama Dablam.
Antes del cruce y de llegar al alto Mong al otro lado del valle del Imja Khola, en su lado izquierdo, aparece un pueblo enclavado en una pendiente bajo otro impresionante pico, el pueblo es Phorche, y el pico Tabuche, que llegaba a los 6.367 mts., otra impresionante cima y montaña.
Llegamos a Mong donde paramos a tomar un hotlemon y hacer fotos, no hace frio cuando pega el sol a pesar de estar casi a cuatro mil metros. Mas fotos al Ama Dablam, es una montaña única que Luis quiere subir e intenta convencerme. Viendo la figura del Ama Dablam y hablando con el hipnotismo de admiración de Luis hacia esta montaña, me doy cuenta de la belleza y magia que tiene la misma. Tanto es así que me doy cuenta, no sé si por la descripción de Luis, es la montaña que en más cuadros, pinturas, retratos… salen en los restaurantes asiáticos, chinos… justo ese paisaje de naturaleza relajante, con un puentecillo, vegetación, un personaje con kimono, y detrás una montaña de fondo… el Ama Dablam. Me recuerda a la historia del Cervino/Matterhorn en Suiza, que aparece en muchos sitios, escudos, etiquetas, cuadros, fotos, pinturas… como símbolo, o solo de un lugar o una montaña, si no de una identidad, una singularidad… es la magia de estas montañas, que parecen “estar creadas” para ello, diferenciándolas del resto notablemente. Curioso. Pues eso: estábamos admirando una de “esas montañas”. Y es muy difícil apartar la vista de ella, de su magia, de su personalidad, de su inmensa belleza.

Delante a la izquierda la loma donde está Tengbche, detrás al fondo el Lhotse (8.516 mts.), a la derecha el Ama Dablam (6.814 mts.)
Manolet ya me describió que lo que teníamos o lo que deberíamos de beber, son los hotlemon: una bebida muy refrescante y a la vez reponedora, sorprendentemente “adictiva”, pero inofensiva y plácida. En casi todos los lodges pedíamos siempre un hotlemon el llegar y acabar la jornada de trekking. Se convirtió casi en una dulce costumbre… menos en otros casos en las comidas o cenas que ya pedía mi “Fanta” de naranja.
Mong se encontraba en una especie de espolón o saliente de la montaña, en la parte más alta del recorrido y camino que estábamos haciendo, pero de esta zona, ya que al final del día debíamos de llegar a Dhole que estaba doscientos metros a más atura. Pero por su situación geográfica, era un excelente mirador: tenemos al norte la nueva montaña Tabuche sobre la aldea de Phorche, la cual la estaremos viendo casi en cada trekking en los próximos 4 o 5 días. Y sobre todo al precioso Ama Dablam, con su característico y único perfil, reconocible en cualquier foto, dibujo, pintura… con ese hombro hacia un lado y su esbelta y a la vez vertical, honga cima; lleva de hielos, glaciares, blancura, como si fuera una montaña pura, santa, una “escalera hacia el cielo” … no dejamos de admirarla y fotografiarla.

Camino de Mong, a la izquierda el Tabuche (6.495 mts.), bajo la cima el pueblo de Phortse, entre los árboles bajo Phortse, puede ser una de las poblaciones de Sheluwa o Tashinga. Abajo en el centro derecha parte del rio Dudh Koshi Nadi; la loma arriba del río que se ve, Tengboche. Arriba al fondo de Tengboche, el Lhotse (8.516 mts.).

Luis, Dolors y Prem camino de Mong, que ya se ve al final de camino, al fondo detrás de éste, el Tabuche (6.495 mts.).
Pero una vez salgamos de Mong nos meteremos en el valle que nos lleva al campo base del Cho Oyu, pasando y parando en Gokyo, y dejaremos de ver, que quedará a nuestra espalda, el Ama Dablam. El cual no volverá a aparecer hasta acercarnos al valle del Khumbu, el valle que nos acerca al campo base del Everest, en unos días. Pero tendremos otras maravillosas vistas a otras espectaculares y desafiantes montañas, menos famosas o muy poco conocidas, pero casi igual de impresionantes.
En Mong paramos en un bar de algún conocido de Prem, al menos Prem tiene amistad con algunos bares, lodges, y en cada trekking intenta llevar a sus clientes a los mismos lugares… si no están llenos. Una terraza al sol a cuatro mil metros con mesas y sillas como si estuviéramos en cualquier lugar de los Alpes o Pirineos. Realmente se ha convertido este lugar, que sería hace 70 años más rural, con menos servicios, más natural, más salvaje, en un no parar de atracciones, bares, miradores, lodges, edificios, tiendas… para el turismo… pero no un turismo de montaña, cualquier turismo.
Enseguida salimos de Mong en una bajada rápida a Phortse Thanga, de casi cuatro mil metros a 3.680 mts., donde hay dos lodges solitarios y restaurantes donde comemos. A partir de aquí ya nos metemos en un bosque de rododendros. Curioso. En Mong unas aves parecidas a las perdices pero más gordas y de colorines, se acercan al camino y no huyen ni se espantan. No tienen miedo al hombre por que el pueblo Sherpa no caza, no mata animales para comer. Por ello están tranquilas y se acercan sin huir a los caminos y al hombre; por si encuentran algo de comida. Curioso.
Hay algún cartel que nos indica que estamos en el Parque Nacional y que gracias a mantenerlo, se deja de emitir un % de CO2.
Vamos a un paso muy lento pero es el ideal para aclimatarse. Debe ser tan lento que debes de cansarte de ir tan lento, como si fueras de compras, lo curioso es que es muy efectivo: ves a otros grupos adelantarse por que no van tan lentos pero se paran enseguida durante más tiempo, con lo que al final llegamos igual y mejor menos cansados y más aclimatados.
Ya salimos de Phortse Thanga en busca de Dhole. Las nubes del valle suben ladera arriba y nos tapan las vistas increíbles de las gigantescas montañas nombradas. Ahora seguimos por el valle arriba del río que baja del glaciar de Gokyo, que a su vez se alimenta de los enormes y extensos glaciares del Cho Oyu. El valle del río Dudh Koshi Nadi. Debemos subir de los 3.680 mts. a los 4.020 mts. de Dhole, entre un fabuloso bosque muy bien conservado, escaleras de piedra encastadas al terreno, a la pared de roca, cascadas, las nieblas y nubes que nos cubren ahora sí y ahora no, y el increíble ruido del cabreado rio que viene del Glaciar Gokyo. Es el Glaciar Ngozumba.
Pensamos en cómo puede subir o haber un bosque casi a cuatro mil metros, nos parece increíble y curioso. Es un bosque de rododendros, rododendros enormes y muy numerosos pero no demasiado frondoso, pero parece el original, ancestral, primario. En algún documental ví como hablaban de este bosque de rododendros. El único a esta altura en el mundo. De hecho los únicos bosques a esta altura del mundo, me parece. Algo que me parecía increíble y fascinante.

Arriba dejamos Mong, 3.973 mts., con el Thamserku (6.618 mts.) a la derecha y el Kangtega (6.783 mts.) a la izquierda
Poco más arriba se acaba el bosque pero la niebla sigue, el frío se acentúa, se nota la altitud. Prem se pregunta si he visto la montaña que he visto al fondo del valle, allá arriba que entre nieblas y allá lejos se ven blancos y extensos glaciares. Me dice que es el Cho Oyu. Me parece alucinante. Es el segundo ochomil que vislumbramos en el trekking. Después del Lhotse pocas horas antes. El Everest (Sagarmatha) aún no se ha dejado ver, el mal tiempo, las nubes, y sobre todo la larga cresta del Nuptse-Lhotse, lo ocultan.
Llegamos a Dhole, a 4.020 mts., se acabaron los pueblos, las aldeas, y en su sustitución aparecen las construcciones de los lodges, ahora la única función de estos lugares que antes eran aldeas, casas de labor o cuadras, es para los visitantes, el turismo.
Esta vez hay poca gente, nuestro grupo y un par de alemanes con sus guías. La habitación, como en el resto de lodges, parecida, el restaurante o lugar donde comemos, desayunamos, curioso y muy parecido al resto: con un banco que recorre todas las paredes, mesas junto al banco y una estufa metálica de leña central pero que no echan madera. A partir de aquí ya no pedimos carne (como nos ha aconsejado Prem) pero siguen con las pizzas, pasta, sopas… para cenar siempre primer plato sopa a elegir y segundo plato.
En todos los lodges hay wifi, hablo con mi sobrina María para hablar con mi padre, que es su cumple. Quedamos en hacer una videollamada mañana. Con Anna hablo todos los días, y a amigos envío videos y fotos todos los días… ¡Como ha cambiado la cosa! Sin darme cuenta estoy haciendo de este viaje, de este trekking, de esta expedición, “el viaje”, “la expedición”, y tengo la necesidad de compartir esta extraordinaria experiencia todos los días con aquellos que tengo la complicidad de la montaña, amigos de aventuras y montañas, con la familia y con los seres queridos. Ya me está encantando, apasionando estos lugares, esta actividad, estas inmensas y altivas montañas… y solo acabamos de empezar.
















