Es de noche aún por la mañana cuando salimos en busca del Chola Pass. Recuerdo a Luis preguntarle a Mikel, de Asiantreks, en qué estado estaba este paso, si tenía mucha o poca nieve. Por lo visto es un paso entretenido, en medio de la nada himaláyica, a bastante altura, y con nieve y hielo puede convertirse en un paso difícil o más técnico de lo que normalmente es este trekking, en el que solo caminamos y cogemos altura. Pero parece que no habrá problema, estamos en un año normal, a pesar de las grandes y copiosas lluvias de hace unas semanas que inundaron y desbordaron muchos rincones y ríos de Nepal, pero el buen tiempo y “calor” posterior han dejado el collado “pasable”, por lo visto. No habrá problema
Antes, como cada día, hemos ordenado los petates que se llevan nuestros dos jóvenes porteadores, que salen antes que nosotros y siempre llegan antes que nosotros. Pocas veces coincidimos en el camino o recorrido del día, pero sí que a veces los vemos apostados en alguno de los numerosos bancos para descansar la carga. Esta vez, de Dragnag a Dzonglha, encontraran pocos o ninguno.

Camino del Chola Pass, atrás dejamos el valle de Gokyo y Glaciar de Ngozumba, y el cordal Khumuche Himal
Después del común desayuno salimos por detrás del poblado, más frio y húmedo si cabe me pareció, por el nombrado vallecillo estrecho y sombrío que surge perpendicular al valle del Glaciar Ngozumba, hacia el este, en busca de las soleadas y amplias alturas. Hay algunos grupos que ya han salido, pero otros irán detrás de nosotros. Siguen habiendo muchos grupos, mucha gente haciendo este recorrido.
El vallecillo deja de estrecharse a la vez que coge altura y se va ampliando por suaves y onduladas laderas, lomas, en las que comienza a aparecer de nuevo la nieve. A nuestra espalda, mientras amanece y aparecen las primeras luces, nos vigila impertérrito y magnífico el Phari Lapche, con sus vertientes y perfiles tan encrespadas y agrestes. Precioso. Entre las estrechas laderas del vallecillo que hemos dejado atrás, van desapareciendo las casas de los lodges de Dragnag; y más arriba se amplía el paisaje y van apareciendo esas gigantescas montañas las cuales habían quedado ocultas entre las laderas del vallecillo. Le pregunto por una a Prem, y me dice que no tiene nombre. Es la que queda entre el Cholatse y este Chola Pass, es una especie de “pa de sucre”, una montaña con forma de panocha, de cilindro abovedado… según el mapa puede ser el Arakam Tse, como si fuera una zona montañosa, cresta, macizo…

Camino del Chola Pass, atrás dejamos el valle de Gokyo y el cordal Khumuche Himal con el Phari Lapche (6.017 mts.) el que se asoma a la derecha
Después de subir con pasos de tortuga llegamos a un punto en el que la nieve cubre toda la ladera, una especie de collado o punto alto suave, desde el cual al otro lado, se baja a otro valle más abierto y rocoso. En un principio al ver a tanta gente parada en este punto creía que era el Chola Pass, pero nada de eso. El caso es que es un punto o mirador excepcional, y desde el cual ya se ve el Chola Pass: es un paso rocoso arriba de una casi pared vertical, o al menos bastante escarpada, a primera vista, entre picos y alturas más verticales y escarpadas, con forma de V abierta, perfecta y reconocible. También es reconocible porque es un punto del paisaje, por el que podemos ver las montañas al otro lado de esta muralla, en la que se encuentra este collado… creo que es el macizo del Lobuche. Nos paramos a hacer fotos y admirar el paisaje de alta o gran montaña del Himalaya: picos de más de seismil metros, glaciares colgantes, escarpadas y enormes pareces, puntiagudas y desafiantes cimas… y el mismo Chola Pass, al que le hacemos cientos de fotos, como si fuera nuestro próximo y competitivo objetivo; y como si quisiéramos saber por dónde se aborda, sus rincones y examinarla para reconocer sus pasos. Al sur del lugar aparecen un amplio valle glaciar sin glaciar, ancho y abierto, surcado por alguna laguna de alta montaña al fondo. Precioso. A esta altura el paisaje ya está pintado con la blanca nieve entre laderas en sombras, entre rocas, sin ser demasiado abundante y sí como una bonita pincelada en las preciosas fotos.
No había dicho nada, pero el día de nuevo increíble, soleado. No veremos ni una nube hasta llegar a las alturas del Chola Pass, ni si quiera que se formara por equivocación, y una vez aparezcan, será en el fondo de los valles, o sea, nada de mal tiempo. Perfecto.
Debemos seguir antes de que este lugar y el paso, se llene de gente y nos molesten a la hora de ascender al Chola Pass. Y enseguida volvemos a bajar un poco y hacemos un recorrido entre nieve y rocas en busca de la falda o base de la muralla que veíamos y era donde se encontraba el nombrado collado. Parecía que estaba lejos, pero enseguida caminando, poco a poco, llegamos a la base de la muralla rocosa divisoria de los valles y aguas del Glaciar Ngozumba y el final del valle del Khumbu, o del Imja Khola. También está indicado, hay postes que te llevan entre las rocosas laderas, supongo que por la abundante nieve que puede haber según la época, para que te puedan guiar, por encima del blanco meteoro, hacia el collado.
Ya estamos bajo el collado, lo abordamos por la parte derecha y vamos subiendo como buscando una especie de pasillo o pasillos excavados o labrados en la roca, algunos incluso con cadenas clavadas a la roca para que te puedas coger a ella, ya que son un poco aireados y la roca puede resbalar por la nieve, hielo, ciertamente está algo inclinado pero nada excepcional, nada “insuperable” o temerario. Una vez salvado estos pasos de roca lisa, el camino o senda hace un zigzag con menos inclinación, menos roca y más nieve. Hay más grupos, no nos adelantamos y respetamos nuestro turno, hay quien va más rápido y quien más despacio y es más torpe. Algunos se paran para descansar aparatados en algún rincón de la senda, y nos dejan pasar. Los porteadores ya han subido, son los más rápidos, los más aclimatados, los mejor preparados…
Y es entonces cuando un individuo que sube corriendo o muy rápido del grupo de los españoles, latinoamericanos, grupo que ya nos encontramos en Machhermo, me sobrepasa adelantándome en un sitio en el que solo cabe una persona, en una senda empinada en la nieve, casi echándome, como si fuera una competición, una carrera… aún lo estoy viendo… que cabreo que cojí, que enfado, estoy muy harto de estos turistas que se creen que la montaña es suya y les da lo mismo el respeto y ética que hay que tener en ella, y las normas no escritas de la montaña y entre los montañeros… igual que una vez subiendo al Turó de l’Home otro personaje que bajaba corriendo esperaba a que yo, que era el que subía, me parara y apartara, en un sitio donde solo cabe una persona con matorrales espesos a cada lado, y aún baja empujándome y tocándome con su asqueroso sudor que le recorría todo el cuerpo; y aún se enfada gruñendo una vez ha pasado el encontronazo, quejándose de que no me apartara… ¡que me tengo que apartar yo que soy el que sube y hago el esfuerzo! Éste sí que me oyó cuando le maldije y le expliqué quién era el que tenía que ceder… ¡Le falta mucha iniciación a la montaña a esta gente maleducada! Así nos evitaríamos descortesías y rescates evitables.
Y ya por fin llegamos al collado de Chola Pass, a 5.420 mts. Es un sitio pequeño y hay mucha gente, todos los grupos se paran aquí para hacerse su foto del Chola Pass. Nos encaramamos a las rocas en un lado del paso y descansamos a la vez que nos hacemos fotos. Las vistas al Himalaya son impresionantes: a nuestra espalda, de donde venimos, dejamos el escarpado Phari Lapche y al Kyajo Ri en el centro de un sinfín de escarpados y puntiagudos picos, blancos de nieve o glaciares colgantes, en cada rincón del horizonte. Al otro lado, hacia el que debemos de seguir el camino, el trekking, aparece otro valle blanqueado por un pequeño glaciar (pequeño comparado con lo que hay en estos lares), por el que bajaremos en busca de Dzonglha; y otra muralla de escarpadas paredes entre nieve, hielo y roca viva, con puntiagudas culminaciones en sus cimas, como si fuera una enorme sierra de varias cimas, el Lobuche (o Lobuches, ya que hay varias cimas en la misma cresta cimera), de más de seismil cien metros. Este pico o montaña se llama igual que una de las poblaciones por las que pasaremos más adelante en el trekking: Lobuche.
Nos sorprendemos al descubrir que justo en el centro del collado hay un poste con pequeñas placas solares, de las que cuelgan cables y unas pequeñas repisas con enchufes USB… ¡son cargadores de móviles! Cargadores de móviles a cinco mil cuatrocientos metros de altura… creo que hay pocos o ningún lugar en el mundo donde hayan cargadores a esta altura. De hecho hay continentes que ni siquiera tienen esa altura. Nos pareció muy gracioso y esperpéntico. Pero seguramente les hará su función a estos “turistas” del Himalaya. Me rio de la dependencia a esta tecnología en un lugar donde no debería de emplearse, donde vienes para escarpar de ella y de la civilización sumisa a ella…

Chola Pass, 5.420 mts., al fondo en el centro el Phari Lapche (6.017 mts.) y el Kyajo Ri (6.186 mts.) a su izquierda
Fotos alegres y joviales. La actividad está yendo bien. He notado la altura. Si muevo la cabeza o la giro rápido, siento ese mareo común a la altura, al mal de altura, pero solo es eso, menos mal, y poco, no muy intenso. Al poco tiempo de estar allí compartiendo collado con decenas de turistas del Himalaya, es hora de bajar en busca del lugar donde debemos pasar la noche, al otro lado del collado, en otro valle, el valle de Chola, el nombre del paso o collado en el que estamos.
Un pequeño escalón entre roca y hielo, un pasillo empinado (en bajada) en el hielo, y llegamos al glaciar lleno de blanca y abundante nieve. Me divierte bajar entre la blanda nieve, abajo el glaciar no resbala …No sé si me puse los crampones para los primeros pasos (o no, no estoy seguro), pero seguro que casi todo el glaciar lo bajé sin ellos, corriendo y riendo… me encanta.
Me doy cuenta de que hay gente que viene de ese lado también, subiendo a Chola Pass. Sobre todo un grupo de esforzados y sufridos chinos u orientales; uno de los cuales con algo de sobrepeso, lo llevaban entre dos por el semihorizontal glaciar arriba, como si fuera un borracho que llevan a su casa porque no puede caminar de la cogorza que lleva. Curioso. En este trekking parece que veremos de todo…

Al otro lado del Chola Pass, el camino a Dzonglha. Arriba el Lobuche este (6.090 mts,) y detrás, la cresta del Nuptse-Lhotse
Atrás dejamos el collado, el Chola Pass, con su perfecta forma de V abierta; desde este lado se ve más asequible, el glaciar te ayuda a subir hasta el mismo paso, hasta la misma estaca con los cargadores de móviles. El Lobuche Este nos llama la atención, así como a cresta que lo acerca a él, es esbelto y lleno de acanaladuras de hielo blanco propias de las formaciones de nieve en muchos picos del Himalaya. Es espectacular y precioso. Justo detrás de éste aparece la alta cresta del Nuptse-Lhotse, también muy agreste y alpina… nos vamos acercando a los ochomiles más altos de Sagarmatha.
Salimos del pequeño glaciar y nos paramos para reagruparnos, a pesar de que hemos bajado juntos en la última parte, con nieve hasta la pantorrilla. El día sigue aguantando, con lo que queda en una jornada excepcional, perfecta. En el glaciar hay también postes amarillos por si nieva mucho o se mueve el glaciar, puedas seguir por el recorrido correcto, evitando grietas, aunque es un glaciar calmado, nada peligroso y semiplano. Pero justo antes de dejarlo, podemos ver el paisaje al otro lado, y es excepcional, increíble: más y más picos nevados, con sus glaciares colgantes, picudos, soberbios y desafiantes, se abren ante nuestros ojos. Uno exclusivamente, delante de todos, con una forma triangular espectacular, llamativa, preciosa y perfecta: es el Ama Dablam, visto desde otro perfil, otra perspectiva, ya no vemos ese hombro característico, ya que está en línea con la cima desde nuestro punto de vista. Hermoso y abrumador.
Y a medida que cogemos la fácil senda que nos llevará valle abajo, por este valle Chola, en dirección al siguiente poblado, los siguientes lodges, de Dzonglha, se descubrirá a nuestra derecha y en frente otro perfil, si cabe más espectacular, gigante y asombroso del Tabuche y sobre todo el Cholatse, que lo tenemos justo arriba de nosotros, con un desnivel de casi 2.000 metros de diferencia entre el valle por el que bajamos y la cima del mismo… y lo tenemos a pocos kilómetros en línea recta. Impresionante y abrumador tanta energía, tanta enormidad, tanta belleza alpina, de paredes verticales sorteadas con nieve, glaciares colgantes, crestas puntiagudas… una montaña que te dejaba boquiabierto y la cual no podías dejar de mirar, hipnotizado, cada dos o tres pasos, la volvías a mirar, a admirar para comprobar que era real y no inteligencia artificial ¡Asombroso, impresionante, espectacular! Es el paraíso del montañismo, desniveles y montañas pocas veces vistas alrededor del mundo… es un lugar único en el Mundo.
Pido que me hagan alguna foto con el Cholatse detrás, esto hay que inmortalizarlo. Debo de dejar constancia de mi admiración a esta montaña, a estas montañas y cordillera. Verdaderamente hay que visitarla aunque sea una vez en la vida, si eres montañero y visitas las grandes montañas. El Cholatse tapa gran parte del Tabuche, pero a medida que vamos bajando por el valle Chola, el recorrido y caminar nos hará movernos para ir descubriendo las dos montañas por separado, de forma que ya en Dzonglha, las dos montañas se verán perfectamente sin taparse una a la otra… de todas formas, el Tabuche también es espectacular y formidable igual que el mismo Cholatse. Dos montañas que hace unos días las veíamos por su cara sur, suroeste, oeste, noroeste, y ahora mismo justo sus espectaculares y verticales, frías, heladas, caras norte. Son tan altas y con un desnivel tan brutal que los campamentos que se montan, a la hora de escalarlas, se ubican en repisas, crestas, de sitios imposibles, peligrosos, vertiginosos… de hecho, preguntándole a Prem, me explicó de una expedición fallida que intentó ascender una de estas dos montañas por esta cara, con un fatídico final de fallecimientos antes de hacer cima. Horrible. Son montañas gigantes, donde todo, la dificultad, el recorrido, el frio… se multiplica exponencialmente. Asombroso.

Bajando a Dzonglha, el Ama Dablam (6.814 mts.) a la izquierda y arriba a la derecha el Cholatse (6.440 mts.) el mas alto, y el Tabuche (6.495 mts.), detrás
El recorrido por el valle Chola se hace un poco largo. Descansamos en un rincón del valle, comemos algo y nos echamos un sueñecito el que puede. El paisaje es impresionante, siempre bajo el faro gigante del Cholatse. De repente aparecen las nubes, aquellas que no echábamos de menos a principio de la mañana, ahora, de forma simpática, en un visto y no visto, cubren las montañas tan admiradas, con su ir y venir, y los rincones del valle del Imja Khola allá abajo, entre el Ama Dablam, el Cholatse… Y con la vista puesta entre estas dos montañas y el juego con las nubes, vamos descendiendo por el valle entre llanuras glaciares, balcones, riachuelos… incluso las montañas que hay entre el Cholatse y el mismo Chola Pass, las que he nombrado como las Arakam Tse, que ahora quedan a nuestra espalda, han quedado cubiertas por estas nubes dándole un aspecto si cabe más alpino e intimidante, torres en forma de cilindro de paredes verticales y escarpadas.
Y después de cruzar una de esas llanuras de formación glaciar, y bajar por el terreno terroso, vertical y resbaladizo por la arenilla, típica de una morrena terminal, y donde la senda se incrusta en el mismo terreno, descubrimos las edificaciones de Dzonglha. No se han visto en todo el recorrido al estar al otro lado de esta pendiente vertical de esta llanura glaciar, invisible a la vista desde arriba y escondido en la base de la pendiente de dicha especie de morrena. Cuando la vemos, ya estamos a pocos metros.
Llegamos a Dzonglha, a 4.830 mts. de altura. De nuevo dormiremos, no a la altura del Mont Blanc, si no a más altura; lo curioso es que en la siguiente etapa dormiremos a más de cinco mil metros de altura. La población está separa en dos partes o dos núcleos de lodges, y los mismo lodges parecen naves industriales con tejados azules o verdes, como esos que nos encontramos a veces en el campo, y donde se guarda la paja, herramientas de labor, el ganado… pero no, son lodges, dentro hay un bar y habitaciones.
En el tiempo antes de la cena, aparece el grupo de latinas, argentinas o uruguayas con su jaleo de siempre. Me doy cuenta de que se turnan para entrar en el Wifi de cada Lodge, el caso es que no siempre es gratis el Wifi en estos lodges, en muchos tienes que pagar, sobre todo cuando más alto y profundo en la cordillera del Himalaya estás, y puede ser que se turnen en cada población, cada parada, para conectarse al wifi del Lodge que toque y una de ellas se dedique a informar a sus familias, amigos de cómo están y como ha ido, o de mirar información, curiosidades en internet. El caso es que una de ellas estaba absorta y callada con el móvil toda estirada o echada en el mullido banco entre la mesa y la pared, y el resto no paraban de hablar entre ellas… entre otras cosas hablaban de subir o no a Gora Shep, la antesala del campo base del Everest; parece que no querían subir tan alto después de ascender al Gokyo Ri y al Chola Pass. Pero allí tienes Kala Patthar, el mejor mirador al Glaciar del Khumbu y al Everest… igual es la última noche que coincidimos.

Delante de izquierda de derecha: Dolors, Luis, Jordi y Prem camino de Dzonglha, arriba el Ama Dablam (6.814 mts.) entre nubes
Pues sí, mañana toca ir a las puertas del Everest, uno de los destinos más esperados en los trekkings en este lado del Himalaya del Nepal, y ascender a un mirador a más de cinco mil quinientos metros, el sitio más alto que visitaremos antes de atacar al Island Peak. Este trekking nos sorprende ahora en cada día, en cada recorrido; después de la aclimatación y aproximación por el recorrido y ascenso por el valle del río Dudh Koshi Nadi, los recorridos desde Gokyo en adelante prometen ser sorprendentes, extraordinarios, cada día un nuevo descubrimiento, nada nuevo, todo conocido pero nunca pisado, visitado, experimentado… nos acercamos a las leyendas, las historias, las maravillas que siempre nos han contado sobre las aventuras y lugares del Himalaya desde hace muchos años, desde que comenzó la gran carrera himalayica, y que hace de esta región de Sagarmatha, uno de los corazones y escenarios de dichas aventuras, de dichas leyendas e historia. Estoy eufórico e ilusionado.























