Esta vez no madrugamos tanto. Salimos de Dzonglha con el sol bien alto. Seguramente como hemos madrugado los dos días anteriores y madrugaremos bastante también mañana, el día de hoy, no ha hecho falta madrugar tanto. Y cuando digo madrugar en este trekking me refiero a despertarnos a las 4 o 5 de la mañana, casi como si fuéramos a subir una gran montaña.
La etapa de hoy es ya entrar en el territorio del valle y Glaciar Khumbu, hasta las inmediaciones y muros, base, del Nuptse y Everest. Será emocionante acercarnos hacia los dominios de la montaña más alta y famosa del Mundo. Recorrernos el mismo camino que aquellos en su día, recorrieron con los mismos pasos y lugares para llegar al Campo Base del Everest, a más de 5.500 mts. de altura, e intentar la subida a la montaña más alta del Mundo; que tantos éxitos, alegrías, desgracias y muertes ha causado y ha dado. El gran desafío. Tocar el cielo y estar por encima de todo y de todos, sin tener que hacer daño o mal a nadie. Así es ascender y llegar a la cima del Everest… podría estar hablando y calificando durante páginas y páginas, de la montaña, del Himalaya, en este rincón Único en el Mundo, pero mejor no lo hago porque si no, no acabaría nunca estos relatos.
¡¡Voy a visitar al Everest!!

Saliendo de Dzonglha, 4.830 mts., de izquierda a derecha: Prem, Jordi, Luis, Joaquín y Dolors, atrás el Cholatse (6.440 mts.)
No salimos por el lado contrario al que entramos a Dzonglha, si no que giramos hacia el este como buscando las laderas del macizo del Lobuche, a un lateral del valle; cuando ayer habíamos llegado a Dzonglha por el noreste, desde el fondo y alturas de este valle de Chola. Para de esta manera seguir por el valle hacia su salida al este, pero sin perder altura, al contrario, ir ganando poco a poco algo de altura. Justo por la orilla o ladera del valle contraria a donde se encuentra la base de las gigantescas y preciosas montañas, las caras norte del Tabuche y Cholatse.
A pesar de que ya el sol está bien alto, no hay ni una nube, ni una nube en ningún rincón de las montañas, de los valles, del cielo, es increíble; y además el día es espectacularmente radiante, limpio, vívido… comienza un día especial y fantástico, seguro. Mientras salimos de Dzonglha en busca de un puentecillo en un riachuelo o riera que baja del macizo del Lobuche y nos vamos alejando del mismo Lodge, miramos hacia atrás y es imposible no asombrase, maravillarse, acongojarse y quedarse boquiabierto con una de las vistas más espectaculares que tendremos, sin duda, en este trekking completo: es la cara norte del Cholatse.

Dolors camino de Lobuche, detrás el Cholatse (6.440 mts.), con la cima del Tabuche (6.495 mts.) a la izquierda
De repente una increíble y formidable pirámide puntiaguda, gigante, altiva, vertical, con un desnivel desde donde nosotros estamos de más de 1.600 mts., una pared de más de 1.600 metros de altura. Se distinguen dos caras de la pirámide, en esta parte norte del Cholatse, una en sombra más vertical, y la otra poco menos vertical que le da el sol de la mañana, casi mirando al noreste; pero las dos cargadas de glaciares colgantes, escarpes rocosos, espolones, crestas serradas, verticales y muy desafiantes. Precioso, muy hermosa e impresionante. No paramos de hacer fotos, son el pueblo, con nosotros, con el paisaje, panorámicas… pero siempre como el principal protagonista, el Cholatse y sus extraordinario perfiles de la cara norte. Grandioso, soberbio, titánico… es una montaña y una imagen que no se me olvidará y que recuerdo con un gran asombro y admiración. Hacia su derecha aparecen los pináculos y “pa de sucre” que llamé Arakam Tse, hasta el collado, más a la derecha, de Chola Pass. Y a la izquierda, al otro lado de la cara soleada de esta pirámide formidable del Cholatse, aparece parte del Tabuche, también preciosa y altiva, como si fuera el hermano gemelo del Cholatse, pero medio oculto por el espolón noreste del mismo Cholatse. A medida que sigamos el recorrido por el valle de Chola, iremos descubriendo la preciosa postal del Tabuche-Cholatse.
La senda recorre la loma norte, noreste del valle de Chola en busca de la salida del mismo, pero sin perder altura. Por ello cada vez el valle bajo nuestros pies se va profundizando. A la vez y mientras caminamos vamos haciendo las curvas de las lomas, del valle, hasta llegar a un sitio donde hay mucha gente parada: es un mirador al valle de Chola, desde la salida del mismo y su unión con el valle del Khumbu, y la derivación, más allá, poco más al fondo, mirando al sureste, con el valle del Imja Khola. Y como no, bajo el atento y soberbio dominio de esa perfecta pirámide de una cara, gigante y altiva, que es el Ama Dablam. Es una montaña que no se parece a ninguna con sus numerosos, diferentes y espectaculares perfiles, según desde donde la mires. Abajo aparece un enorme lago, es el Chola Tso o Lago de Chola, no está cerca, está en el fondo del valle que ahora está más profundo, y arriba de éste las pendientes y perfiles enteros, gigantescos, magníficos del nombrado Cholatse a la derecha y el Tabuche a la izquierda… la descripción ya os la he contado, pero ahora el desnivel desde la base de estas montañas, cuando comienzan los escarpes, hasta la cima, ya es de unos 1.800 metros en unos 2 o 1 kilómetro en línea recta ¡Impresionante! Ahora el Tabuche también aparece con una energía y esplendor que no se veía antes, con esa pared de nieve de más de 1.000 metros de desnivel, que quita el aliento y nos deja tan boquiabiertos como el Cholatse; y entre ambos una imagen, una postal, increíble, desafiante, bella y espectacular.
Fotos y descanso junto con el resto de los grupos admirando el paisaje de esta parte del Himalaya. Verdaderamente es un lugar para quedarse minutos y horas, no nos cansamos de admirar y disfrutar. Pero tenemos que seguir el camino. Poco más adelante el recorrido coje una loma menos inclinada para ir girando de sureste a este y noreste, y sin darnos cuenta cambiamos de valle: del Chola al del Khumbu. Las vistas del magnífico Ama Dablam van cambiando a medida que cambiamos de valle y giramos hacia el noreste, de forma que queda casi a nuestra espalda; pero ahora delante de nosotros aparece allá arriba la espectacular y gigantesca cresta del Nuptse-Lhotse, ahora mucho más cerca ya que, como aquel que dice, pasaremos por debajo de ella. Más al fondo aparece un circo de picos altivos, blancos, diferenciados y enormes, a pesar de la distancia. Uno de ellos es el Pumo Ri. Antiguamente muy nombrado en revistas de montaña y escalada, y saliendo en documentales de montaña del Himalaya, como aquellos que hacía Al Filo de Lo Imposible, ya que está sobre el Campo Base del Everest y es el faro y guía de aquellos que se recorren el valle del Khumbu hacia su comienzo y nacimiento, hacia el nombrado Campo Base del Everest, hacia el Everest.

Camino de Lobuche, arriba la cresta del Nuptse con dicho pico a la izquierda (7.864 mts.) y el Lhotse (8.516 mts.) a la derecha

Panorámica camino de Lobuche, de izquierda a derecha: Pumo Ri (7.165 mts.), Lingtren (6.713 mts.), Khumbutse (6.639 mts.), la cresta del Nuptse con dicho pico a la izquierda (7.864 mts.) y el Lhotse (8.516 mts.) a la derecha; bajo éstos las morrenas terminales del Glaciar del Khumbu, en el centro del Pokalde (5.693 mts.), hacia la derecha el Ama Dablam (6.814 mts.), la zona del Malangphulang (6.573 mts.), bajo éste el valle del Khumbu, el Kangtega (6.783 mts.) y delante a la derecha la vertiente este del Tabuche
El Pumo Ri aparece casi como el perfil de un volcán perfecto pero de paredes más verticales, inclinadas, que un volcán normal, y sin cráter, con la cima más puntiaguda, centrada. Precioso y espectacular. A su derecha aparecen, en lo que parece un gigantesco circo de alta montaña, otros altos picos, pero sin llegar a los siete mil metros como el mismo Pumo Ri, pero altivos y diferenciados como el Lingtren y Khumbutse… ¡Hacia allá vamos! increíblemente el día sigue radiante y sigue sin aparecer ni una nube ni niebla, y una visibilidad encomiable, fantástica, espero que mañana amanezca igual que hoy, ojalá…
Esto es otro cruce de caminos de recorridos: por un lado del valle aparece gente que sube y viene del fondo del otro valle; el que se forma al unirse el de Chola y el de Khumbu, y baja agrandándose hasta desembocar en el del Imja Khola. Extraordinario. Estamos contentos. El día es fantástico y la aclimatación va fabulosa. Bromeamos con los videos, con comentarios. A pesar de tener un día menos de trekking estamos respondiendo muy bien. Mañana subiremos la cima más alta que tenemos que asolir antes de atacar el Island Peak; es importante tanto para la aclimatación como por el lugar y montaña que es, lo que representa y el paisaje que veremos desde ella.
Ahora caminamos en busca de otra población con otros nuevos lodges, y a la derecha, bajo las vistas de la magnífica cresta Nuptse-Lhotse, aparecen unas enormes y reconocibles suaves lomas de derrubios característicamente moldeadas, como vimos en el final del Glaciar Ngozumba, son las morrenas terminales, esta vez, del famoso y también extraordinario Glaciar Khumbu. Desde entonces seguiremos por todo este valle dejándolo a nuestra derecha, escondido al otro lado de sus morrenas laterales… algo parecido a los pasillos del Glaciar Ngozumba camino de Gokyo.
Poco más adelante nos topamos con otro cruce de caminos: a la derecha viene el camino que baja a Dingboche o Tengboche, bajando al valle del Imja Khola y del Dudh Khosi Nadi, en dirección a Namche Bazar. Es el camino habitual para subir al Campo Base del Everest desde Lukla, desde Namche Bazar. Dicho camino rodea las morrenas laterales y frontales o terminales del Glaciar Khumbu, justo al final del mismo; por ello no lo atraviesa… a la bajada, mañana, giraremos por aquí en busca de Dingboche. Seguimos la seda/camino valle arriba con la referencia omnipotente del Pumo Ri al frente. Es como si tuviéramos que ir hacia él, que casi así es. A la derecha ya nos quedan las morrenas laterales del Glaciar Khumbu, con lo que ya podemos decir que estamos internados en el valle del Khumbu. Aparecen grupos de gente que bajan. Algunos de ellos van subidos a caballos, abrigados y tapados hasta las cejas con unos sombreros poco montañeros y sí aventureros; esta gente o se ha puesto enferma por la altura o han pagado más para que los lleven a caballo.

Camino de Lobuche, al fondo de izquierda a derecha, el Pumo Ri (7.165 mts.), Lingtren (6.713 mts.) y Khumbutse (6.639 mts.)
Curiosamente detrás de nosotros, ahora que hemos girado y dejamos el sur a nuestra espalda, aparecen al fondo de nuevo aquellos dos preciosos gigantes guardianes de Namche Bazar y del valle del Dudh Khosi Nadi-Imja Khola: el Kantega y Thamserku. Preciosos e impresionantes, dos verdaderas torres inexpugnables de esta laberíntica y enorme fortaleza que es el Himalaya. Parece que vamos dando vueltas por estos valles y las montañas se repiten pero desde otros ángulos, perspectivas y distancias, y eso es algo estupendo y simpático. Algo muy cercano y allegado, me encanta. Es como si fuéramos conociéndonos poco a poco.
Y al cabo de un tiempo llegamos a otra localidad, a otros lodges, en el camino al Everest en este valle del Khumbu: tiene el mismo nombre que la montaña que hemos circunvalado por su sur: Lobuche. Aquí comeremos. Son unos cuantos lodges debajo de unas laderas de antiguas morrenas terminales de otros glaciares que desembocaban en el Khumbu. Pero estas morrenas son casi montañas de altas y extensas. Detrás de ellas se esconde un poco el Pumo Ri, pero con el día tan bueno y radiante que hace que sigue sin tener ni una nube, se alza perfecto y precioso.
Sigue habiendo grupos que van y vienen, ya están en Lobuche y vienen de más arriba o llegan con nosotros. El grupo de argentinas/uruguayas me parece que decidieron no venir hasta el final del valle del Khumbu por el tema del frio; no querían pasar mucho frio a pesar de las vistas desde Kala Patthar; ya que les dijeron que en Gora Shep, al Lodge que vamos, era muy frio. Con lo que ya no las vimos más. Comemos y descansamos en un bar en el que no hay mucha gente, cómodo y preparado para recibir al turista con algunas comodidades, no al montañero rudo y acostumbrado a las inclemencias de la montaña. Antes de llegar recuerdo las palabras de mi amigo Jesús Santana cuando le pasé un video hecho por el móvil en este camino a Lobuche con todas sus cimas y picos… se asombraba de que, a casi cinco mil metros de altura, no tengamos nieve, a pesar de ser una loma orientada al sur, al sol del mediodía. Y así es, por que desde que salimos de Dzunglha no hemos bajado de los 4.800 metros. Ahora, junto al Glaciar Khumbu y en Lobuche, estamos ya a más de 4.900 metros, y deberemos llegar a sobre pasar los 5.100 metros en Gora Shep. Fantástico e increíble. Estamos en las bases de estas montañas, y es una altura que no es encuentran en algunos continentes de la Tierra. Extraordinario.
Después de comer tenemos que seguir valle arriba, en busca del Pumo Ri, y ahora comenzará la parte más “divertida” del recorrido, salvando morrenas y terrenos terrosos de piedras, polvo y rocas, traídas de las alturas por los antiguos glaciares y que ahora son blandas y laberínticas morrenas. A pesar de la altura, sigue habiendo caballos para la carga y transportar mercancías, pero ahora los Yaks son la nota predominante, con sus largas y espesas melenas que los salvan del frío, y esos cuernos que a veces les hacen parecer un espécimen mitológico. Pero se les ve tranquilos y acostumbrados a estas alturas y condiciones.

Abajo, centro y derecha el Glaciar Khumbu, bajo el Nuptse que queda en el centro derecha. En el centro de la imagen, la zona del Campo Base del Everest (5.364 mts.)

Panorámica camino de Gora Shep, de izquierda a derecha: el Chumbu (6.859 mts.) y la cresta/circo hasta el Pumo Ri (7.165 mts.) en el centro, Lingtren (6.713 mts.), Khumbutse (6.639 mts.), Changtse (7.543 mts.) y la Arista Occidental de Everest
Justo al salir de Lobuche las nubes aparecían detrás nuestro, en el final de los valles, por suerte hacia el norte, valle arriba, junto con las grandes y gigantescas montañas, las nubes saldrán más tarde, pero poco a poco el día o más bien la tarde, comenzará a ser el normal entre las grandes montañas y cordilleras: con esas nubes que lo van cubriendo y ocultando todo.
Y a medida que vamos subiendo por el valle, por arriba del estupendo y famoso Glaciar Khumbu el cual admiramos, con su típico aspecto muy parecido al pasado en Gokyo del Ngozumba, con sus penitentes y laberínticas moles de hielo, roca y tierra, como si fueran olas, arriba y abajo; y cada vez que vamos ascendiendo valle arriba, más blanco y frio por la nieve y la altura. A la derecha y sobre el glaciar, las vertientes espectaculares y gigantescas de la cresta del Nuptse hasta el Lhotse, la cual, a medida que caminamos la dejamos de ver por el sur, entera, alargada, a verla recta, en línea con la genial punta erecta y sobresaliente del mismo Nuptse… justo después de dejar de ver la nombrada cresta alargada, al otro lado de la misma, entre algunas puntas afiladas (que parecen pequeñas desde aquí, pero son monstruosas, enormes), aparece una aguja o punta que parece no pertenece a la cresta y se ve como detrás de ella: es la cima del Everest. La cual nos dará más de una sorpresa en el día de hoy.

Abajo el Glaciar Khumbu, bajo el Nuptse (7.864 mts.) a la derecha. En el centro izquierda, al final del valle glaciar, la zona del Campo Base del Everest (5.364 mts.), al fondo a la izquierda, la Arista Occidental de Everest en el centro, y a la izquierda detrás el Changtse (7.543 mts.)
Y ya cuando casi dejamos a nuestra media espalda el fabuloso Nuptse, delante, parece que el circo entre el Pumo Ri y el Everest, se agranda, hay como dos circos, con el mismo Pumo Ri en el centro, omnipresente e imponente. Precioso y grandioso. Es un doble circo rodeado de picos de más de seis mil y siete mil metros, con el macizo del Everest-Lhotse, de más ocho mil metros, en su este. Es un paisaje de locura, impresionante, titánico, soberbio, embaucador.
Mientras seguimos valle arriba entre las morrenas, no solamente del Glaciar Khumbu, si no de otros que bajan del circo de la izquierda y noroeste, oeste, como el Lobuche, Changri Nup, Shar… los cuales no nos percatamos de su existencia hasta las cercanías de Gora Shep… pero el río del Glaciar Khumbu, que nos quedaba a la derecha, sí lo veíamos y admirábamos, objetivo de nuestras fotos con sus rincones circundando las heladas laderas de los ochomiles nombrados.

Llegando a Gora Shep, delante la loma y camino de Kala Patthar, bajo el Pumo Ri (7.165 mts.) cubierto

Gora Shep, 5.140 mts., delante la loma y camino de Kala Patthar, bajo el Pumo Ri (7.165 mts.) cubierto
No está muy cerca Gora Shep de Lobuche, y el camino parece que se hace algo largo, entre terreno firme, pero sobre todo por terreno de tierra que se deshace, de las morrenas de los glaciares que vienen de nuestra izquierda, como si de éstos mismos se trataran, con sus subibajas y laberínticos pasos… pero al final, después de pasar por uno de los puntos algo más altos del camino, aparece al otro lado, entre los perfiles y laderas terrosas de las morrenas, unas cuantas casas situadas casi en un llano de derrubios casi pantanosos. Por fin llegamos al escondido Gora Shep, a unos 5.140 metros de altura. La nieve ocupa las partes en sombra del lugar. Al otro lado del pueblo, aparece una diferenciada loma de color marrón rojizo, extensa, suave y accesible, surcada con un hilo terroso más claro, una senda en mitad de esta: es Kala Patthar. Y arriba de éste, imponente, precioso y desafiante, como un gigante vigilante y amenazante, el, ahora cubierto y coloreado por el atardecer, Pumo Ri. Precioso, grandioso, espectacular. De hecho, Kala Patthar es la ladera sur, el final de un espolón sur del mismo Pumo Ri… parece tan cerca… pero no lo está. Las dimensiones engañan, cuanto más alto y grandioso, las distancias y extensiones en las grandes montañas, se amplían, se magnifican… es doblemente impresionante.
Da una primera impresión de que Gora Shep está en medio de la nada, muy lejos de la civilización, de la vida humana normal… pero si lo pensamos, el Campo Base del Everest aún queda a otras horas siguiendo el mismo valle del Khumbu y adentrándose en el mismo glaciar. Hace frio. Se nota la altura con el frio y que ya se va acabando el día. Las gigantescas montañas ensombrecen el lugar a pesar de estar lejos, son tan altas que sus sombras, al caer el día, inundan el lugar.
Nos hospedamos en uno de los lodges, el cual lo más llamativo es la decoración del comedor, del bar: banderas de todos los países cuelgan del techo en horizontal sin caer en el espacio, todo el techo; las paredes están llenas de fotos, productos para vender y más banderas. Estas banderas tienen la firma o mención de aquellos que subieron al Campo Base del Everest, con, supongo, su intento al mismo Everest, y mencionan el lugar para conmemorar la amistad o acogida del lugar. Curioso y simpático.
Nos sentamos en una mesa entre la pared y la pequeña barra para comenzar a tomar algo caliente e hidratarnos. Nos encontramos con una pareja de vascos que vimos la primera vez, no recuerdo si en Lukla o en Ramechhap; el caso es que ellos no veían a Gokyo e iban directamente desde Namche Bazar hacia el valle del Khumbu, en busca de esta zona, estos lodges. Uno de sus objetivos era ver el Campo Base del Everest, al cual, han ido hoy mismo. Nos cuentan que hay que seguir el mismo valle hacia su final, junto al Glaciar Khumbu y se tarda unas dos o tres horas, pero que casi no merece la pena. Nosotros no iremos al Campo Base del Everest, si no que subiremos a Kala Patthar, la “loma” que queda detrás.
Cerca de la noche, el lugar se anima, hay más gente, nos preparamos para nuestro turno para cenar. Antes hemos ido a nuestra habitación. Hace frio, más frio que en el resto de sitios que hemos estado. Está en un pasillo con un baño, eso sí, en uno de los lados del mismo; y al final del pasillo, una escalera de salida a la calle. También es un poco laberíntico entre pasillos y escaleras, ya que son varios edificios con sus pasillos y conexiones.
Alguien avisa entrando en el comedor alertando de algo que pasa fuera: “sal Joaquín y veras que chulo” me decía Luis. El vago y naranja sol del atardecer está iluminando las puntas despejadas de Nuptse. Salgo corriendo poniéndome mi viejo plumas de The North Face, ya que el frio es más intenso con la caída del sol, y observo en un rincón de la entrada al Lodge, como un numeroso grupo de gente mira, admira y no para de fotografiar las montañas que teníamos hacia el este, que no era más que la extraordinaria y esbelta punta del Nuptse: mientras las nubes invaden la parte media de la helada y blanca montaña, sobre el Glaciar Khumbu (ahora invisible), a media altura, mientras la cresta y parte de las puntas más altas del macizo del Nuptse-Lhotse, y otras hacia el norte, altas, como el Khumbutse. Es un espectáculo de la naturaleza soberbio y maravilloso. Pero no me voy enseguida, quedo embobado y haciendo fotos con el móvil, para no ir a por la cámara y perderme esta maravilla de la naturaleza, y observo como poco a poco, a medida que el sol va desapareciendo, la línea límite entre la luz anaranjada reflejada en la montaña, y la sombras bajo ella, va subiendo hacia la cima intentando desaparecer. Llega un momento que solo ilumina la punta del Nuptse y pocas puntas más de su cresta hacia el Lhotse-Everest… y nos damos cuenta de que una de esas puntas que se queda iluminada cuando el Nuptse está en sombra, es la cima del Everest. No sabía que se veía la cima del Everest desde Gora Shep; pero solo una puntita que se puede confundir perfectamente con el resto de las puntas de la cresta del Nuptse, pero al estar rodeada de sombras, es cuando te das cuenta de que no pertenece a la misma cresta y aparece como atrás de la montaña que tienes delante, atrás y más alto, por la perspectiva… es la punta, la cima del Everest ¡Increíble, extraordinario! Es un bello regalo para nuestra vista y como complemento a la actividad que hacemos en este trekking por el Himalaya. Maravilloso, único, extraordinario… lo curioso es que es una cosa que pasa cada día, que el sol se ponga en el Nuptse y Everest, pero no todos los días estamos en Gora Shep nosotros.

Atardecer en el Nuptse (7.864 mts.), a la derecha, y el Changtse (7.543 mts.) en el centro izquierda, y el Khumbutse (6.639 mts.) a la izquierda, desde Gorak Shep, 5.140 mts.
Después de cenar me sorprendo a ver a un sherpa que lleva puesta una camiseta que es la bandera “estelada” independentista catalana… ¡Cómo ha llegado el independentismo catalán al Himalaya! Le hago fotos y se la envío a Anna, ya que, como en el resto de lodges, tenemos wifi, pagando, eso sí. Me hace gracia el descubrimiento. Descubro que está con alguien sentados a una mesa y cerca de una estufa de leña, que queda en el centro del salón, que es occidental; más que occidental, descubrimos que es catalán, y es el que le ha regalado la camiseta a su sherpa, su guía.
Al final la gente se ha estado yendo a dormir, por que mañana madrugamos, mientras me he quedado hablando con el catalán cuyo guía llevaba la camiseta de la “estelada”. Es un personaje (como yo); me cuenta que la vida le dio un toque, tanto trabajo, tanto estrés, ansiedad… y decidió dejarlo todo y viajar, un año sabático, o más. Uno de los países que quería visitar y del que venía era Tailandia, y ahora llegaba a Nepal y quería visitar el Himalaya, pero sobre todo, ir al Campo Base del Everest. Me cuenta que tenía la espinita clavada de ir a campo base para hacer honor a su tío, el cual fue el primero de TVE en filmar el Campo Base del Everest; y esto se le quedó grabada como una gesta, como un hito, y quería recordarlo, rememorarlo y dejar su respeto y honrar el nombre de su tío.

Atardecer en el Nuptse (7.864 mts.), con la puntita iluminada a la izquierda, que es el Everest (8.848 mts.), desde Gora Shep, 5.140 mts.
Un viaje iniciático, reencontrarse consigo mismo, con calma, vivir la vida… ¿no es acaso lo que buscamos muchos aventureros en la montaña? Conocer que es lo verdaderamente importante en la vida, disfrutar con poco, solo con un pedazo alto y grande de tierra, de roca… pero ya nos vamos a dormir, ha sido una conversación interesante, entre hombres con la misma inquietud, siempre es agradable conversar y compartir experiencias, lecciones de la vida y vivencias. Mañana toca seguir con esta increíble aventura, recorrido, e ir a saludar, de nuevo (si se deja ver) a la montaña más alta de la Tierra, al Everest, Sagarmatha, desde el punto más cercano y la vez, de los más fotografiados en el mundo de la montaña: Kala Patthar… seguro que lo habéis visto alguna panorámica donde aparezca el Everest, Lhotse, Ama Dablam… es desde aquí.


















