Suena el despertador del móvil, como siempre una canción de Rammstein. Por suerte puedo ir al baño sin hacer cola. No recuerdo si es tan temprano como cuando nos levantamos para subir a Gokyo Ri, pero la claridad del día no despunta aún, lo hará a medida que comencemos a movernos. Nos preparamos las mochilas y salimos por otra puerta, como casi trasera, que da a la parte de atrás del complejo de lodges de Gora Shep, después de una estrecha escalerilla, por la zona de los baños.
Nos ponemos en marcha y comprobamos, por la hilera de luces de frontales, que otros tantos grupos, muchos, van a hacer lo mismo que nosotros: subir al magnífico mirador de Kala Patthar. El frio es intenso, penetrante y casi molesto. Parece que hace sensiblemente más frio que en la subida a Gokyo Ri a pesar de estar tan solo a 300 metros más de altura que allí; supongo que se puede deber al lugar en sí: este entorno del circo de Pumo Ri con esas alturas heladas de entre siete y seismil muchos metros, y la cercanía del famoso y extenso Glaciar Khumbu. También, y a medida que subimos por la suave loma de Kala Patthar, hay espacio para que pase un vientecillo helado, gélido, que aumenta la sensación de frio intenso.

Amanece subiendo a Kala Phattar (5.550 mts.) se aprecia al fondo del valle al Thamserku (6.618 mts.), en el centro izquierda el Mehra (5.820 mts.), detrás de éste y a su derecha asoma la picuda cima del Ama Dablam (6.814 mts.), en el centro el Glaciar del Khumbu, y en el centro derecha se aprecian las casitas de Gora Shep (5.140 mts.)

Abajo el Glaciar del Khumbu, al fondo del valle el Thamserku (6.618 mts.), al fondo en el centro el Kangtega (6.783 mts.) con sus puntas; les sigue en el centro izquierda mas delante, la punta del Pokalde (5.693 ms.), y a su derecha nada puntiaguda el Nangkar Tshang (5.616 mts.), a la izquierda la soberbia punta del Ama Dablam (6.814 mts.)
Cruzamos la llanura de Gora Shep hasta el comienzo de la suave loma al otro lado del mencionado Kala Patthar. A partir de aquí es un zigzag en una senda muy pisada y casi destrozada en algunos lugares que poco a poco te va subiendo y cogiendo altura en busca de una zona un poco más encrespada, donde aparecen las típicas banderillas de colores, las oraciones budistas que se cuelgan por todos lados. Antes hemos encontrado algún banco para descansar, como si se tratara por un paseo por las orillas del Segura o del Vinalopó en Elche ¡Qué diferencia!
Antes de llegar a la cima, la claridad del día se va haciendo cada vez más latente ganando la batalla a la oscuridad de la pasada noche, descubriendo un paisaje impresionante, enloquecedor, abrumador y sorprendente: estamos en las bases de las montañas más altas del Mundo, es la misma foto que aparece en los postes de Kala Patthar, como ya he dicho en alguna otra ocasión, uno de los postes de montañas más vendidos y que más gente tiene en el Mundo, seguro. Pero el día amanece nublado, al menos en lo que son, a esta primera hora, las cimas del Everest y Lhotse ¡Qué pena! Pero el resto de montañas y lugares, que desde aquí ofrecen, hacia el sur, su cara norte helada, nevada, fría, junto con el gran circo del Pumo Ri al norte, detrás, con sus glaciares colgantes y altísimas montañas picudas y hermosas, están más despejadas… es espectacular. Entro otros aparece mirando hacia el sur la extraordinaria forma de aguja que tiene el Ama Dablam desde aquí, sobresaliendo entre picos y crestas nevadas a más de seis mil metros. Una imagen extraordinaria.

Panorámica subiendo a Kala Phattar (5.550 mts.), de derecha a izquierda: parte del Lobuche Este (6.090 mts.), el Cholatse (6.440 mts.), Tabuche (6.495 mts.) con sus dos cimitas, al fondo en el centro el Thamserku (6.618 mts.) el Kangtega (6.783 mts.), Pokalde (5.693 ms.), y a su derecha nada puntiaguda el Nangkar Tshang (5.616 mts.), en el centro la puntita de la cima del Ama Dablam (6.814 mts.) que sobresale cada vez mas, el Mehra (5.820 mts.), el alto Nuptse (7.864 mts.) delante, el Everest (8.848 mts.) totalmente cubierto y la Arista Occidental de Everest; abajo el Glaciar del Khumbu.
Mirando hacia arriba parece que podemos a tocar la cima del Pumo Ri, pero aún nos quedan más de 1.500 metros de desnivel hasta su cima (como mínimo un campamento avanzado de más, desde el campo base del Everest), pero las vistas hacia esta montaña también son sobrecogedoras, atrayentes, soberbias… acercarse a cualquiera de estas montañas, es un desafío a la belleza y a la temeridad, casi por partes iguales.
El sol comienza a salir por detrás de los picos Kantega y Thamserku, allá al fondo, pequeños, alejados desde aquí, pero preciosos y reconocibles. Arriba el Everest y Lhotse siguen cubiertos, una única nube cubre las dos alturas, mientras que el Nuptse se deja ver junto con sus espectaculares y gigantescos perfiles y desniveles helados, nevados, y se intuye el hueco por donde discurre el valle, Glaciar del Khumbu entre los dos gigantes mencionados. Impresionante.

Llegando a la cima de Kala Patthar (5.550 mts.), arriba el Pumo Ri (7.165 mts.) y a la derecha el Lingtren (6.713 mts.)

Cima de Kala Patthar, 5.550 mts., el recorrido del Glaciar del Khumbu en el centro de la imagen; arriba de derecha a izquierda: Tabuche (6.495 mts.), Thamserku (6.618 mts.), Kangtega (6.783 mts.) con sus puntas
El sol ya comienza a iluminar el día y las nubes del este, aun sin dejarnos ver, y a la vez van en aumento… ¡No veremos hoy la cima del Everest! Es más, el Nuptse comienza a cubrirse también, pero el resto de seis y siete miles, aun no escapan a la admiración y devoción de nuestras pupilas: como el chino Changtse, Khumbutse… e incluso los, ahora lejanos pero siempre en mi corazón Cholatse y Tabuche, con sus perfiles altivos, imposibles, desafiantes, verticales y helados… todo un espectáculo de gigantes y altas montañas himaláyicas.
Hace mucho frio aquí en la cima (o supuesta cima) de Kala Patthar (5.550 mts.), intentamos abrigarnos y mitigar el frio, pero es casi imposible: guantes de alta montaña, pasamontañas, chaqueta, plumas, peto… como si fuéramos a subir al Pumo Ri; pero el frío es exagerado; me da la sensación de que hace mas frio que el acostumbrado y normal, supongo que acostumbrado a las temperaturas del resto del recorrido realizado, no me esperaba este frio tan inesperado y agresivo. Nos hacemos las fotos de grupo y no permanecemos mucho más tiempo en la cima de Kala Patthar, que no es otra cosa que la suave ladera o base del Pumo Ri hacia su sur.

Cima de Kala Patthar, 5.550 mts., abajo el recorrido del Glaciar del Khumbu; a la izquierda el Glaciar Changri Nup. Arriba de derecha a izquierda: la larga cresta del Lobuche (6.115 mts.), detrás la punta del Cholatse (6.440 mts.), Tabuche (6.495 mts.) con sus dos piquitos, al fondo del valle el Thamserku (6.618 mts.), Kangtega (6.783 mts.) y Kyashar (6.770 mts.), casi juntos, mas cerca el Ama Dablam (6.814 mts.) altivo, al fondo posiblemente el Baruntse (7.162 mts.), delante arriba cubierto el Nuptse (7.864 mts.), en el centro izquierda la Arista Occidental de Everest, entre ambos el valle de la cascada del Khumbu y el Everest (8.848 mts.) invisible.
El espectáculo es soberbio y frio: ese juego de sombras y luces entre las montañas, las nubes, el blanco de la nieve, el negro u oscuro de la roca… es impresionante y bello, una belleza perfecta de la alta o gran montaña del planeta. Aunque no hace un día soleado, el día es claro, que se va nublando poco a poco, pero sin el temor del mal tiempo, de precipitar; a esta altura y frio sería nieve seguro.
He notado la altura, a pesar de haber estado en la cima del Gokyo Ri, solo doscientos metros más bajo, lo he notado. No me gusta esta sensación, pero no quiero pensar en ello ni darle importancia, pero de esta manera descubro que mi aclimatación, a partir de cinco mil metros, me costará más que al resto, el doble; pero será algo que deduciré una vez acabado el trekking, la expedición, con las típicas reflexiones que nos hacemos sobre el éxito o fracaso en la montaña, que nos hacemos al final.

Bajando de Kala Patthar, 5.550 mts., abajo el recorrido del Glaciar del Khumbu. Arriba de derecha a izquierda: el Lobuche Este (6.090 mts.), detrás la punta del Cholatse (6.440 mts.), Tabuche (6.495 mts.) con sus dos piquitos, al fondo del valle el Thamserku (6.618 mts.), Kangtega (6.783 mts.) con sus puntas, mas cerca el Ama Dablam (6.814 mts.) altivo, y delante el Mehra (5.820 mts.)

Bajando de Kala Patthar, 5.550 mts. Abajo el Glaciar del Khumbu. Ya se ven las casas de Gora Shep (5.140 mts.) Arriba de derecha a izquierda: el Tabuche (6.495 mts.), el Thamserku (6.618 mts.), Kangtega (6.783 mts.) con sus puntas, delante el Pokalde (5.693 mts.) y detrás de éste el Ama Dablam (6.814 mts.)
Bajamos de nuevo a Gora Shep. La bajada no queremos hacerla rápida por el proceso de aclimatación. Pero son pocos metros de desnivel. Nos damos cuenta de la gran cantidad de grupos que hay, ahora casi todos ya bajan, han bajado o siguen en la cima de roca y tierra negra. Una vez en Gora Shep desayunamos y nos preparamos para la siguiente etapa de recorrido: ahora desandaremos el alto valle del Khumbu hasta llegar a un punto donde giramos a la izquierda en busca de Dingboche, y el valle del Imja Khola (ya mencionado dicho cruce ayer cuando lo cruzamos antes de llegar a Lobuche), para en pocos días acercarnos al Island Peak (Imja Tse), nuestro siguiente objetivo… ¡¿ya estaremos bien aclimatados para tal empresa?!
En la bajada, observamos bien la ubicación de Gora Shep: en un lado de una planicie que no es más que los derrubios de un glaciar que sale por el oeste, quedando entre pequeñas morrenas del mismo, entre nieves y terreno terroso, suave; muy cerca el hueco del Glaciar del Khumbu, con ese laberinto de penitentes, subidas, bajadas, huecos, grietas, laderitas en forma de olas… metidos en una ancha y perceptible canal, que es el hueco en el valle por donde discurre el glaciar. Precioso. En la bajada a Lobuche pararemos varias veces tranquilamente para hacer fotos y admirar sus perfiles, bajo las escarpadas e interminables laderas del Nuptse. Fantástico.

Bajando de Kala Patthar (5.550 mts.) Abajo el Glaciar del Khumbu. Ya se ven las casas de Gora Shep (5.140 mts.) Arriba de derecha a izquierda: el Tabuche (6.495 mts.), el Thamserku (6.618 mts.), Kangtega (6.783 mts.) con sus puntas, delante el Pokalde (5.693 mts.) y detrás de éste el Ama Dablam (6.814 mts.), y el Mehra (5.820 mts.)

Llegando a Gora Shep (5.140 mts.), arriba de derecha a izquierda: el Tabuche (6.495 mts.), el Thamserku (6.618 mts.) y Kangtega (6.783 mts.) con sus puntas, delante a la izquierda el Mehra (5.820 mts.)
Salimos en busca de Lobuche, desandando el camino de ayer. Parece otra senda, otro recorrido, como bien dice mi amigo Jesús Santana, “el hacer el mismo recorrido en dirección contraria, ves otro paisaje”, y buena razón tiene… a menos que a la subida te hayas dado la vuelta para ver que dejas atrás.
Las nubes ya cubren más cimas, entre otras, las del Pumo Ri, que ahora dejamos a nuestra espalda, faro y referente en este acercamiento a Gora Shep, al Campo Base del Everest. Y delante los lejanos pero preciosos y altivos perfiles de los ya admirados Cholatse, Tabuche, Thamserku, Kantega… como al final del valle, enfrente, a los cuales poco a poco nos iremos acercando y observando. Senda o recorrido abajo, nos topamos con varios convoyes de yaks que suben material, víveres, y lo necesario para sobrevivir en Gora Shep, Campo Base del Everest… fotos y más fotos. Imponen verlos con esos cuernos tan largos y amenazantes, tan cerca de nosotros, que nos tenemos que apartar para dejarlos pasar. Curiosamente los lleva una abuelilla (o parece una persona de edad avanzada) que los conduce y dirige con firmeza y sin dudas. Y antes y después, paradas con fotos al magnífico mirador que es esta laberíntica morrena lateral, hacia el magnífico Glaciar del Khumbu.
No estamos cansados. Estamos bien, alegres y contentos. Luis sigue, no para de hacer bromas y meterse conmigo. Si no es cansino no me molesta. Es una forma de romper el hielo y darle alegría a la convivencia entre todos. Es como si fuera el “enlace social” que une a los participantes en la actividad.

Gora Shep (5.140 mts.), al fondo derecha el Thamserku (6.618 mts.), y el Mehra (5.820 mts.) a la izquierda
A medida que caminamos intentando salir de este frio rincón del Himalaya, y se abre el valle, el paisaje, el horizonte, se nota que sube la temperatura (también por que va calentando el sol), y el día es más apacible. Justo antes de llegar a Lobuche, observamos como dejamos atrás el magnífico circo del Pumo Ri-Nuptse, ya quedan lejos, las mismas vistas que ayer teníamos cuando nos acercábamos a ellos desde Lobuche. Nos fijamos y hacemos fotos ahora al Nuptse, es una imagen soberbia y desafiante, parece que se quiere mostrar con todo su esplendor y soberbia, pero es precioso y fantástico.
Llegamos a Lobuche y pasamos de largo; esta vez no paramos a comer como ayer ya que aún es pronto. Últimas fotos al Nuptse, y primeras al Cholatse, Tabuche, del día, desde este punto. El Cholatse, aunque medio cubierto por el terreno, sigue siendo una impresionante punta, aguja, que sobresale gigantesca de la nada, hacia el cielo como queriendo rasgar, romper, las blancas nubes a más de seismil metros; junto a éste, más visible, el inseparable y espectacular Tabuche, con esa doble cima y esos perfiles imposibles, inexpugnables, desafiantes pero preciosos e impresionantes.

Glaciar del Khumbu con la zona del Campo Base del Everest (5.364 mts.) a la izquierda, con el Nuptse cubierto a la derecha

Zona del Campo Base del Everest (5.364 mts.) en el Glaciar del Khumbu en el centro de la imagen, con el Lho La Pass (6.026 mts.) a la derecha, al otro lado del paso el Changtse (7.543 mts.) cubierto y a la izquierda el Khumbutse (6.639 mts.).
Poco más abajo, una vez pasado Lobuche, llegamos al nombrado cruce de caminos: ayer veníamos del lado derecho y ahora giraremos hacia la izquierda, según venimos de Lobuche. Este camino, es el recorrido habitual que hace la gente, los montañeros, turistas… que quieren ir directamente al Campo Base del Everest desde Namche Bazar. Ahora este camino lo que hace es rodear las morrenas finales del Glaciar Khumbu, cosa que no hicimos ayer, por un ancho camino que parece excavar las empinadas laderas de dichas morrenas terminales. Aquí acaba el Glaciar Khumbu. Nos tropezamos con muchos grupos, tanto en este tramo del camino como más abajo, todos suben en busca del valle del Khumbu, y quien sabe si en busca del mismo Campo Base del Everest.
Poco después el camino o recorrido comienza a perder altura rápidamente a la vez que las nieblas y nubes nos invaden e inundan, a la vez que siguen pasando grupos, casi fantasmagóricamente llegamos a un punto donde aparecen una especie de monolitos, pequeños monumentos de piedra, túmulos, son tumbas o memoriales, de los caídos en estas montañas, en las expediciones de ascenso y conquistas, durante todos estos años, de estos gigantescos ochomiles.

Llegando a Lobuche, 4.910 mts., detrás a la derecha el Cholatse (6.440 mts.) y a la izquierda el Tabuche (6.495 mts.)
Nos acercamos a algunos, salen nombres nepalíes, sherpas y otros extranjeros; aquí y allá vemos entre la niebla estos túmulos con fotos, placas, banderas, y grupos de gentes que observan y curiosean el lugar. Da que pensar. La montaña no debería ser lugar de sacrificios, si no de vivencias y aventuras.
Después del campo de túmulos, de estos memoriales a los caídos en estas gigantescas montañas, seguimos el camino en busca de la siguiente parada: Dughla. Y de nuevo una bajada, esquivando gente, y seguimos perdiendo altura. De entre la niebla aparecen cuatro casas, que están instaladas en la misma bajada, en un alto del camino, es el mismo Dughla, 4.620 mts. son pocas casas y poca gente para en ellas. Supongo que la gente o bien para en Lobuche o en Dingboche, y Dughla queda en medio de los dos, en este recorrido.
Entramos en uno de los pocos lodges que hay para comer. Hay poca gente a pesar de que el comedor es grande, está casi solitario. Un solitario “guiri” y pocos más. La comida como siempre, escogemos alimentos occidentalizados, y después tranquilamente seguimos el recorrido en dirección a Dingboche. Nada más salir debemos de cruzar un puente que cruza el rio que pasa muy cerca, y que baja del lado este del Glaciar del Khumbu, allá arriba. El puente es nuevo. Las inundaciones y aguas torrenciales de hace unas semanas que sufrió el país, también llegaron hasta los ríos de las grandes montañas, y se nota que tuvieron que remodelar el camino, cambiarlo, no hace mucho, para hacerlo transitable; seguramente, como por aquí pasa mucho turismo que deja dinero al país y a la región, enseguida lo arreglaron para que la gente no se vaya a otro sitio, se tenga que ir a otro sitio por no haber comunicación, y dejar su dinero en otra parte, mientras que en otras partes del país, del Nepal, las carreteras, caminos, comunicaciones… siguen sin arreglar.
Una vez cruzado el nuevo puente sobre el furioso rio, en el que podemos observar lomo las piedras, rocas, lecho y orillas, están removidas de no hace mucho, se nota, la senda sigue a la vera del rio, pero a cierta altura, y sigue bajando, seguimos perdiendo altura, en busca de Dingboche. Sin saberlo aquí nos encontramos con dos recorridos: uno que se dirige a Dingboche, y el otro, más directo valle abajo, busca el camino directo a Tengboche, Namche Bazar, pasando por Pheriche. Nosotros cogemos el camino que pierde menos altura y sigue la curva del valle hacia el sureste, en busca de Dingboche. El cual, a partir de entonces, iría más llano como por una especie de falso llano o gran balcón alargado, entre un pendiente a un lado y la otra pendiente al otro.
Las nubes siguen invadiendo el paisaje, pero de vez en cuando entre las nubes aparece el gigante del Tabuche, y a su derecha el precioso y puntiagudo Cholatse. Sobre todo al llegar a las casas de Dusa (4.500 mts.), unas casas de labor a las cuales no les ha llegado la fiebre del Lodge, del turismo desmesurado y con billetes. Parecen brañas en ruina, antiguas, viejas, casi destartaladas, deshabitadas, pero supongo que servibles para llevar al ganado, a las bestias durante la temporada seca, sin nieves… un paisaje bucólico.
Al alejarnos de las rutas habituales de recorridos, ya nombrados, entre Namche Bazar y el Campo Base del Everest, en esta parte de nuestro recorrido ya no nos tropezamos con muchos más grupos, con mucha más gente, y entre eso y la niebla, nos da la impresión de estar en otro lugar, en otro rincón del Himalaya, del Mundo.
Poco más allá, sin bajar más altura, entre la niebla, descubrimos en el horizonte de nuestro falso llano, otros pequeños monumentos, monolitos, casi una pequeña Stupa, o varias. Recordando al lugar de los túmulos, los memoriales a los caídos en la montaña. Pero no parecen tumbas, si no pequeños monumentos religiosos. La ancha senda se dirige a ellos, con una leve subida. De repente la niebla se quiere despejar y aparece al fondo parte de lo que parece una gigantesca montaña, con sus hielos colgantes, sus perfiles verticales e inexpugnables, pero no se ve entera, con una aguja delante y lo que parece la cima detrás… es el bellísimo Ama Dablam. Ahora hemos cogido el recorrido en dirección a la base de esta montaña o sus proximidades, más que en el recorrido entre Namche Bazar y Dhole… pero no será la única ni la última vez que tengamos esta montaña tan cerca.
Llegados a los pequeños monumentos religiosos, que realmente no sabría decir que era, pero muy parecido a los túmulos vistos antes de llegar a Dughla, aunque menos numerosos, descubrimos al otro lado de éstos que la niebla desaparece, hay una caída y un valle, algo más bajo, con una explanada separada por parcelas con sus muritos de piedra, y casas, pero no casas viejas o antiguas, si no casas de bloques y tejado metálico verde, o azul en otras ocasiones: es Dingboche. Aquí abajo acaba nuestra etapa del día.
Después de las fotos y paradas en estos pequeños monumentos, que se perfilan desde una ligera mola cimera, para que se vean bien desde abajo, desde Dingboche, pero no se vea que hay más allá de ellos, bajamos al mencionado poblado por una senda oblicua que recorre en diagonal la ladera al otro lado que baja al pueblo.
Dingboche a 4.410 mts. ya no es una aldea de cuatro casas convertidas en lodges, aquí parece que hay más vida, más movimiento, el pueblo ya es más grande. Junto al pueblo, al otro lado de la alargada explanada donde se ubica del fondo del valle, se ve largo, ancho y caudaloso el río Imja Khola, que queda bajo la ladera al otro lado del valle, y que no es otra ladera que la base del imponente y precioso Ama Dablam, oculto y escondido tras las nubes que aún no se han disipado.
La senda nos deja en un extremo del pueblo, en la parte más alta, y nos introducimos por una callecilla en el centro del mismo, girando, siguiéndola pueblo abajo. Parece que buscamos un Lodge concreto. Mientras bajamos por la estrecha y empedrada callecilla, a la que le recorre en paralelo un canalito por donde baja un agua clara, pero que parece recoge suciedades por donde pasa, compruebo que se abren pequeños puestos de tiendas de víveres y otras cosas, incluso en una casa o edificio, en sus bajos, hay una tienda. Me lo quedo en la memoria por si tengo que pasar por aquí en busca de algo.
Prem para en un Lodge a nuestra derecha. El Yak Hotel. Consultamos y entramos subiendo unas escaleras hasta el bar o comedor. Al cabo de unos minutos en el que pensábamos nos íbamos a quedar aquí, resulta que no hay sitio y debemos salir en busca de otro. Poco más abajo, a muestra izquierda hay otro Lodge que hace forma de C con la apertura abierta hacia la calle; el bar o pequeño comedor está en uno de sus lados. Aquí nos quedamos. No hay mucha gente y la calidad del Lodge se ve inferior a la del primer Lodge. Como los Lodge no tienen estrellas ni calificación, puedes calificarlos según su estado o construcción: hay lodges más cómodos, más nuevos, mejores unos que otros. Incluso en las afueras del pueblo, que veríamos en la segunda visita saliendo de él, en busca de Tengboche, pasaríamos por la puerta de un, no Lodge, si no ya “hotel”, o un Lodge con mucha más calidad, precio y “estrellas”. En este caso se nota que este segundo Lodge era de calidad inferior al primero que no había sitio… pero al menos hay ducha. Una ducha que realmente era un habitáculo fuera de las habitaciones, en un extremo del Lodge, casi al exterior. Y ahora sí, todos nos duchamos por orden.
Después del Hot Lemon y otras bebidas, ducharnos y acomodarnos, como en Gora Shep no pudimos jugar al Michigan por la falta de dados, se me ocurre pasearme por el pueblo en busca de las tiendas y puestos mencionados a ver si tengo suerte y alguno tiene dados. Pero no. Intento preguntar y explicarme en mi raro inglés casi inteligible, y descubro que es un juego que el pueblo Sherpa no acostumbra a tener. Igual es por sus creencias religiosas que les impide caer en el “juego”, como el de los dados, como si fuera un pecado, una deshonra; sin embargo, cartas sí tenían en algunos lodges. Curioso. Si que pudo comprobar que el turismo seguía visitando estos lugares y un grupo de curiosas “guiris” preguntaban en una de las tiendas por algo de ropa como guantes o gorros, parecía ser. Al menos me sirvió para hacer una visita en solitario por el pequeño pueblo antes de que cayera el sol y se ocultara detrás el Tabuche (que sin verlo ni saberlo, quedaba hacia el oeste del pueblo). Nada, otra noche sin jugar al Michigan.
Como el recorrido de mañana iba a ser corto y fácil, ya que íbamos de Dingboche a Chhukhung, que queda subiendo por el valle del Imja Khola en dirección a su nacimiento, y no íbamos a madrugar, pudimos dejar pasar el día a la noche y observar el paisaje con las cientos de miles de estrellas que aparecían en el firmamento. Las nubes y nieblas ya se habían disipado, el cielo era claro y el paisaje nocturno también, de forma que detrás del Lodge descubrimos una gigantesca mole que resplandecía a la luz de las estrellas en mitad de la negra oscuridad, con su típica aguja u hombro a un lado, y con su blanca y escarpada cima más clara que el resto, ya que era el último sitio donde la luz del sol, del día, dejaba de iluminarle. La preciosa Ama Dablam. Altiva, soberbia, casi temeraria y amenazante en el cielo nocturno, en un paisaje invisible por la oscuridad de la noche, y ni una nube, ni una niebla, ni nada que entorpeciese esta magnífica y alucinante vista. Increíble, magnífico. Al final nos vamos a dormir con una visión espectacular, soñando que alcanzamos nuestros objetivos pero que sobre todo disfrutamos y nos encantamos.






















