Como la etapa de hoy no era muy larga y más bien de descanso, no madrugamos mucho, con lo que, comparado con otras etapas, hoy será un paseo. Nos da tiempo a desayunar en el solitario comedor del Lodge de Dingboche, el cual me parece que solo hay uno o dos grupos más de poca gente, aparte de nosotros. Aunque en el desayuno casi que estamos solos. El comedor, como en casi todos los lodges, tiene las mesas alrededor de la estancia, y un banco que recorre todas las paredes junto a ellas, así se ahorran sillas; la barra en un extremo, en la que pedimos el wifi para poder comunicarnos con nuestros familiares y redes sociales, y una estufa de hierro cilíndrica de leña en el centro de la misma.
A partir de ahora, la idea es dejar los recorridos habituales de los trekking que te acerca o pasan por el valle del Khumbu, Campo Base del Everest, y desviarnos de dichos recorridos hacia la base del Island Peak (Imja Tse), el cual será nuestro próximo y último gran objetivo; por el valle del rio del mismo nombre en busca de su nacimiento, más o menos, pero parando antes en una población con lodges, en Chhukhung, donde haremos noche. A partir de ahora, el paisaje de la alta montaña del Himalaya cambiará, descubriendo nuevas montañas, alturas y paisajes helados, alrededor del mismo Island Peak y alrededores. Sobre todo admiraremos, ya que pasaremos bajo ella, la gigantesca cara sur, o pared sur, del Lhotse, con toda la cresta del Nuptse, con la que tendremos, aproximadamente un desnivel de más de 3.500 metros desde nuestros pies en este paseo, hasta la cima del mismo. Impresionante.
Salimos al exterior para comenzar la marcha ya en pleno día, y las nubes no han marchado del todo o han vuelto a cubrir o rasgar las montañas y el cielo. No está cubierto del todo, de forma que nos permite admirar las montañas de alrededor de Dingboche. Una de ellas, ya descubierta ayer por la noche entre la oscuridad, es el fenomenal Ama Dablam, la otra, que la descubrimos hoy y que queda más al oeste, poco más alejada, es el Tabuche; que desde este punto tiene una forma menos helada pero más roca vertical y escarpada. Parece otra montaña. Impresionante. Sus paredes y crestas parecen hechas para no ser pisadas, para no ser conquistadas, es asombrosa y espectacular. Una montaña imposible. Preciosa y muy escarpada por este lado (… y casi por cualquier lado) … lo curioso es que, en el trekking que hacemos, le damos la vuelta a esta montaña (y al Cholatse) y las veremos por todas sus vertientes. Fabuloso. Por arriba de los tejados también descubrimos dos gigantes más que son el Thamserku y el Kantega, con sus vertientes heladas, verticales, muy, muy altas, agrestes, puntiagudas, muy, muy alpinas… ¡Vaya montañas! Ni adrede se crea una montaña, un paisaje como éste, la Naturaleza es increíble, y el Himalaya es un lugar único, no me canso de mirar y admirar estos titanes.
Pero giramos nuestra vista hacia la dirección a la que nos dirigimos, valle arriba del Imja Khola, y en medio del hueco del valle, aparece una montaña como solitaria, separada del resto pero fácilmente reconocible: es el Island Peak o Imja Tse. Su localización y característica dan fe de su nombre: “el pico isla”; ya que aparece como separado por cresta, cordal u otra montaña que la una al resto del Himalaya. Realmente eso no es así, y está unida a la loma de más de siete mil metros de altura que baja desde la misma cima del Lhotse hacia el este, sureste, pero dicho cordal estaba justo detrás de la montaña y no se apreciaba, no se veía, por ello parecía una isla solitaria entre tanta montaña. Se veía algo escarpada, con una cresta cimera interesante y desafiante, pero no veíamos el lado por el que se ascendía. Con espolones, crestas y vertientes verticales; una ladera vertical oscura por la roca sin nieve con forma de pirámide, muy característica de esta montaña. Detrás del Island Peak se veían más montañas, crestas, cordales helados a más de seis mil metros, los cuales, a medida que nos íbamos acercando, podríamos admirar y descubrir. Es otro paisaje del Himalaya, otro rincón de gigantes, que iremos observando a medida que nos acercamos al objetivo de la etapa del día, Chhukhung. Si las nubes y las nieblas nos dejan…
Salimos de Dingboche por un ancho camino que a veces se asoma a los “acantilados” de Imja Khola, siempre valle arriba. Recuerdo algún capítulo de Al Filo de Los Imposible en el que hablan del río Imja Khola, como que no todo en el Himalaya y en esta región de los Sherpas son ascensiones y hielos, también hay ríos agresivos, de caudales desproporcionados y anchos lechos, por el que podías hacer cayac o piragüismo… Ya estábamos en las orillas y valle del Río Imja Khola, que recoge las aguas de la vertiente sur del Lhotse y Nuptse, entre otras gigantescas montañas y glaciares.
La marcha es tranquila. Incluso nos paramos para hacer fotos a Yaks de colores, que pacen tranquilamente cerca del camino, del recorrido, y les hacemos fotos como si fueran modelos en una pasarela, pero en lugar de moverse ellos, se mueve el fotógrafo. Ya hemos visto muchos Yaks en estas alturas y pocos caballos, lo que demuestra que éstos no sirven al no estar aclimatados a estas alturas y fríos, como los Yaks.

Panorámica camino de Chhukhung; a la izquierda la nublada cara sur del Lhotse (8.516 mts.), en el centro el Island Peak (6.189 mts.), en el centro derecha las montañas y circo de Amphu Labsta, y a la derecha el Amphu Gyabjen (5.630 mts.)
Más adelante nos encontramos con otro memorial, otra construcción en forma de túmulo, ancho pilar cortado, con tejadito, placas con inscripciones y varias banderitas budistas de colores con sus oraciones; algo parecido a los encontrados en la bajada a Dughla, pero uno solo. Es el memorial al polaco Jerzy Kukuczka. El himalayista y conquistador de ocho miles, que compitió con Reinhold Messner en ser primer alpinista del Mundo en subir los catorce ochomiles, entre otros desafíos. Justo detrás de éste, mirando hacia el norte, hacia la montaña que quedaba a la izquierda cerrando el valle en el que nos encontramos, se encuentra la pared en la que se precipitó y murió: la cara sur del Lhotse, junto con la larga y alta cresta del Nuptse, ahora nubladas, casi invisibles a nuestros ojos. Luis lee la placa la inscripción y aprecia la palabra “héroe”, exclama que uno que muere en la montaña no es un héroe, si no un inconsciente, un temerario, casi un estúpido… yo no le replico, no le digo nada, pero me parece que esta gente que moría en aquellas circunstancias, en aquella época y en aquellas montañas, quizás no se le podría decir héroes, pero sí eran gente extraordinaria, gente especial que desafiaban en cada momento a la muerte, y hacían cosas que nadie podía hacer… pero enfrentarse a la muerte a veces tiene su precio, un descuido, un accidente, un temporal… y te quita la vida.
Después de estas historias y conversaciones que nos cuenta la experiencia en estas montañas, vemos allá arriba, en una especie de balcón en el valle, las casas de Chhukhung. Ya estamos cerca. Curiosamente a nuestra izquierda y delante, o casi por todos lados del ancho valle, antes de llegar a las bases de las nevadas, heladas, altas montañas, aparecen lomas de tierra sin nieve ni escarpes, pero de altura considerable, que algunas llegan hasta los 5.500 metros de altura: son morrenas; morrenas de antiguos y gigantes glaciares que antes, hace cientos de años, corrían por este valle y sus rincones. Ahora dichos glaciares se han retirado por el calentamiento global, y han ido hacia atrás, hacia su alto nacimiento, dejando los antiguos derrubios de tierra, piedras, rocas… amontonados en forma de suaves, empinadas y altas pirámides alargadas, de polvo y arena.

Camino de CHhukhung nos encontramos un grupo de Yaks, al fondo queda Dingboche y arriba el Tabuche (6.495 mts.)
Las nubes no han desaparecido y siguen escondiendo y dejando ver a la vez, según vienen o se van, las cimas y montañas que rodean este ancho valle del Imja Khola, cuando llegamos a la localidad de Chhukhung (4.730 mts.). De nuevo subimos altura. Estamos 100 metros por debajo de la cima del Mont Blanc, de nuevo. Chhukhung es un pueblecito en el que han construido grandes y modernos Lodges, entre las antiguas y casi ruinosas casas originales, separadas en parcelas con esos muritos de piedra, como en Dingboche; pero no es tan grande como Dingboche.
Prem nos lleva a un gran Lodge, con habitaciones y un comedor más grande, acogedores y modernos, actualizados. Desde Gokyo que no dormíamos o comíamos en un Lodge como este; lo llaman Sunrise Eco Resort Lodge & Restaurant. No solamente se podía pasar la noche en unas habitaciones más cómodas y cálidas, y comer en un gran comedor, si no que podías alquilar material de escalada, contratar algún guía… ya que estamos en las puertas de los picos que se ascienden al sur, sureste del macizo del Everest-Lhotse, como este Island Peak (que es el más bajo), el paso de Amphu Labsta, y algún que otros muchos seis miles, algún siete mil, como el Baruntse… e incluso el Makalu, que estaba en esa dirección.

Llegando a Chhukhung, 4.730 mts., con el Island Peak (6.189 mts.) a la derecha y las nubladas paredes de la cara sur del Lhotse, a la izquierda

En Chhukhung, 4.730 mts., bajo la paredes y cresta del Nuptse (7.864 mts.) a la izquierda y del Lhotse cubierto a la derecha
El resto del día, que era bastante, lo dedicamos a merodear por el Lodge, descansar y estar en el comedor. Dejamos que pase el tiempo. En un momento determinado llega un grupo de arriba, supongo que desde la montaña que queríamos subir. Están muy cansados, hechos polvo… uno de ellos no se quita ni el piolet atado a la mochila y se sienta, mochila puesta, en el banco del comedor, dando un fuerte golpe al cristal de la ventana que tenía detrás que casi la rompe. Nos alerta a todos. Ya que, como todos los lodges, los bancos de las mesas están entre la pared, ventanas, y las mesas. Comprobamos entonces que lo que tenemos por hacer, por ascender, por conquistar, puede ser que no sea “moco de pavo”.
A mitad de día no aparece mucha gente, pero a medida que transcurre la tarde va apareciendo más gente, montañeros, turistas del Himalaya… Aparecen un par de alpinistas, los cuales Luis reconoce a uno de ellos como un conocido montañero catalán: de tez tosca, pelo largo medio rizado, oscuro, dientes visibles y apariencia apacible, sencilla, tranquila, algo introvertido, como la de cualquier gran montañero. El otro chico no lo conocía, pero era de La Rioja, y parecía ser más extrovertido, llevaba más la voz cantante… luego descubrí que el Riojano era Rubén Pérez y el catalán Josep María Esquirol. Los cuales habían abierto una vía nueva en el Baruntse de 3.500 metros de desnivel, con 70º y V+. Luis se paró a hablar con ellos al oírles hablar y reconocer a Josep María. Después de bajar del Baruntse, estaban viendo de ir a otra montaña, supongo que otro siete mil, y lo hacían tan tranquilamente mirando un mapa, como el que mira una revista del MediaMark para cambiar de televisión. Lo curioso es que no se mostraban soberbios ni creídos, más bien abiertos, humildes, dispuestos a hablar con cualquiera que les pregunte, como un montañero más… ese es el espíritu de la montaña. Me impresionó.
En la cena el amplio y dispuesto comedor, se llenó de más gente. Las cristaleras de las ventanas estaban llenas de pegatinas de clubes, asociaciones de montañismo… que nos entretuvimos en contar y observar. Observo alguno de los nuevos grupos que han llegado: uno de ellos es francés, de 3 chicos y una joven chica rubia. A éstos los veremos más arriba y coincidiremos con ellos en otros puntos de la actividad. A Prem le dijimos que según lo estipulado había que contratar otro guía. Y si no le decimos nada, no contrata a nadie y vamos los 4 con él solo. Algo parecido al pic nic para atravesar Chola Pas, en el que Jordi le dijo que sí iba incluido en el precio. En la oferta del viaje era un guía cada dos personas. No sé si en Dingboche o en el mismo Chhukhung, buscó y contrato otro guía sherpa, el cual encontraríamos en el Campo Base del Island Peak… ya me iba dando mala espina Prem, o bien por su torpeza, o por su ignorancia sobre lo contratado, o bien por qué se hacía el tonto, no sabría decir, pero no es una buena sensación, y no lo será a la hora de abordar una ascensión tal como el Island Peak… ¡Veremos qué pasa!
















