Nos levantamos muy temprano. Creo que sobre la 1 o 2 de la mañana para en una hora salir en busca del Imja Tse. Es noche cerrada y hace frío, pero estamos preparados y concienciados. Y aquí ya cometo mi primer error: dejarme puesto el plumas de North Face que tanto calor y comodidad me da. Con todo preparado y listo nos vamos a la tienda comedor, con frontales y linternas, para desayunar… ¡Si acabamos de cenar! Como aquel que dice… , y aquí vendrá el segundo error: comer cuando no tengo hambre, y más una tortilla, que aunque muy buena, a penas me pasaba. Siempre he sido de comer a la hora y media o dos horas de comenzar el esfuerzo, y este desayuno a las tantas de la madrugada, cuando mis biorritmos aún no se han despertado, me puede perjudicar en lugar de favorecer.
En la tienda comedor hay más gente, más grupos, pero no muchos. Hay un joven con algo de cuerpo y barbita que parece no tiene ni forma ni estado para hacer una proeza como esta… opinión que cambiará más adelante. Hablan en otros idiomas, en un inglés fluido y entendible, eso quiere decir que es de un país de habla no inglesa.
Y ya por fin nos ponemos en marcha, después de casi una hora de preparativos y desayunar. No me quito el plumas North Face de 700, “me da miedo pasar frio”. Me tenía que haber puesto la chaqueta Trango y unas buenas capas debajo para abrigarme pero no asfixiarme. Pero como íbamos a ir a un paso tan lento, tenía miedo de no calentarme lo suficiente y pasar frio. A Dolors la prepara y supervisa Luis; va con un plumas más fino hecho para el frio y la actividad, pero aún así el calor del cuerpo al moverse, le molestará.

Abajo el Glaciar del Lhotse Shar, arriba el Cho Polu (6.700 mts.) a la izquierda y el Numri (6.635 mts.) a la derecha
Comenzamos la marcha en la oscuridad, yo me pongo en cabeza para que sigan mis lentos pasos, quizás demasiado lentos. El camino es fácil y está muy bien marcado: solo hay que recorrer la senda que sigue más allá del Campo Base entre la montaña y la morrena, el mismo “callejón” sin, de momento, subir o coger altura. Vamos lentos en mitad de la noche, bastantes lentos, y en silencio. Aparece algún grupillo por detrás que nos adelanta, a la vez que otros han salido antes que nosotros… al final la actividad en la montaña en el día de hoy será casi frenética.
Llega un momento que Prem me dice que gire a la izquierda y comience a subir la montaña en un empinado zigzag al principio, para ir cogiendo altura. Ya comenzamos la ascensión al Island Peak. A pesar de la velocidad que llevo, lento, la subida, el ascenso parece que se hace interminable. Intentamos mirar para arriba en plena oscuridad y vemos los pequeños puntos brillantes de los frontales de aquellos que van por delante de nosotros… ¡Allá arriba tenemos que ir! (o mejor dicho, pasar, ya que es un punto solo en la subida).
Antes de venir, preguntamos a compañeros de Almoradí, y Luis y Jordi miraron videos en YouTube de cómo era el ascenso a este pico. Manolet no lo subió en la expedición, trekking, que hicieron con los amigos de Almoradí, pero Adolfo sí; y según contaba es una subida muy larga, larga, interminable, tenemos unos mil cien metros de desnivel, desde los 5.080 mts. de la altura aproximada del Campo Base, hasta los 6.189 mts. de la altura del pico… todo sería más fácil si la subida no fuera “algo técnica”, para este desnivel. Pero bueno, si los de Almoradí subieron, llegaron a la cima, y nosotros llevamos muchos días de trekking preparados y aclimatados para hacerla, no veo por qué no.

Panorámica en el ascenso al Island Peak, Imja Tse, de izquierda a derecha: Numri (6.635 mts.), Kali Himal (6.985 mts.), Amphu I (6.740 mts.), al fondo posiblemente aparece la punta del Peak 41 (6.648 mts.), las puntas de la zona del Amphu Labsta, y Ama Dablam (6.814 mts.)

Abajo el lago Imja Tsho, arriba en el centro las puntas de la zona del Amphu Labsta, el Ama Dablam (6.814 mts.) a la derecha y a la izquierda al fondo posiblemente el Peak 41 (6.648 mts.)
De tanto en tanto, sin estar cansados, tenemos que parar, sobre todo porque Dolors tiene calor… luego tiene frio… se quita el plumas, se lo pone… y lo peor es que parar sin estar cansados, hace que te canses por nada, te rompe el ritmo, aunque sea un ritmo lento. Tampoco paramos a comer porque ya hemos “desayunado” pero casi vomito la tortilla mientras subo la montaña, por comerla sin tener hambre… ya sé que soy un bicho raro, pero es mi constitución y cuerpo, al que hay que hacer caso. Yo también paso calor con el plumas de North Face puesto, y me abro la cremallera, pero no me lo quito; en definitiva no será cómodo este calor sin transpiración, me deshidratará…
Y seguimos subiendo con las paraditas. Nos sigue el segundo guía, muy joven y sherpa, cuyo nombre no recuerdo, y los 6 seguimos subiendo por este entramado de rocas, laderas verticales que la senda excava para hacernos paso en la montaña. A veces pasábamos o cruzábamos espolones, en cuyos vértices aparecía un mirador rocoso hacia la noche oscura sin luz y sin vistas aún, al menos sin vistas claras.
Uno de los grupos que nos adelanta es el francés con el chico alto, delgado de gafas, y la chica guapa rubia que habíamos encontrado en Chhukhung y al Campo Base. Nos reconocemos y saludamos. Somos compañeros de aventuras y de objetivo, todos somos amigos y conocidos. Van un poco más rápido que nosotros, de hecho todos van más rápido que nosotros.
Después del zigzag, el largo y aburrido zigzag, la senda comienza a cruzar la montaña de un lado a otro, en la misma ladera, la misma vertiente, pero ahora dejamos el barranco, el hueco de la misma por la que subimos, para seguir por otros puntos más asequibles y fáciles pero a veces vertiginosos, del ascenso. Da la sensación de que la senda gira hacia la derecha, sobre todo, en busca de cordales y espolones que bajan de las alturas.

Subiendo al Island Peak, Imja Tse, detrás el Kali Himal (6.985 mts.) a la izquierda y el Amphu I (6.740 mts.) en el centro

Abajo el lago Imja Tsho, arriba delante las puntas de la zona del Amphu Labsta, el Ama Dablam (6.814 mts.) a la derecha, y amaneciendo en el posiblemente Peak 41 (6.648 mts.) al fondo izquierda,
Llega un momento que comienza a invadirme un cansancio sin sentido, un cansancio sin estar cansado por el esfuerzo, y ese cansancio poco a poco irá a más. Ya comienza a amanecer, el frio se recrudece con el amanecer y la altura, pero la vista y la mente se alegra y se anima gracias a la luz de nuevo día y de las vistas: Ver amanecer en el Himalaya a casi cinco mil ochocientos metros de altura, es extraordinario. Hago algunas fotos, Jordi hace más. Otro descanso.
Las vistas son excepcionales, entre todas las montañas y paisaje que podemos observar desde esta ladera este, sureste del Island Peak, Imja Tse, las más impresionantes y cercanas o destacables, es ante todo el Ama Dablam ¡Precioso! Es una aguja gigante, gigante, con caras como un prisma, como una piedra preciosa, pero aún queda algo al fondo, delante tenemos el fabuloso muro del Numri, Kali Himal, Baruntse, Amphu I, Amphu Labsta… incluso detrás de este extraordinario muro de entre seis mil seiscientos y siete mil metros, aparece la punta del Peak 41, una mole en forma de pirámide apuntada, escarpada y elegante, que a pesar de su nombre, es una montaña que bien se merece un nombre extraordinario, tal y como es. Fabuloso.
Debajo de este muro aparecen los glaciares que bajan de éstos, los cuales están medio tapados a causa de sus morrenas, de la tierra, piedras y barro que transportan y depositan a sus lados. En medio de estas morrenas e invisibles glaciares, aparece el gigantesco lago glaciar del Imja Tso, exagerado, enorme; y entre todos, neveros de blanca o terrosa, grisosa, nieve, glaciares helados, seracs o paredes lisas, escarpadas sin nieve. Las nubes no se han ido y aparecen entre las montañas y el valle, parece que nos quiere dar un toque romántico, románticamente helado, pero precioso.
Mirando hacia arriba y girando la vista un poco hacia la derecha, descubrimos el glaciar como baja de la cima de la montaña, y más arriba, una de la puntas del glaciar, la cima de la misma… ¡Vamos, que la tenemos ahí! En la parte que estamos es muy empinada y escarpada como para que se quede colgado, pegado el hielo, y poco más arriba la montaña es más suave como para crear o formar un plateau. El sol comienza a iluminar algunas montañas y nos regala una postal iluminando el Ama Dablam. Es precioso.
Aún no hemos llegado al glaciar este del Island Peak, un pequeño glaciar (si lo comparas con el resto) cimero del pico. Seguimos la senda con la luz del amanecer y ya nos vemos sin los frontales encendidos; y a pesar de las piedras y las rocas sueltas o roca madre de la montaña, comienza a aparecer la nieve por los rincones junto a la senda. Poco más arriba descubrimos que la chica rubia del grupo francés se baja con uno de los guías, igual le ha dado el mal de altura, subían más rápido que nosotros.
El cansancio cada vez es más fuerte y se agudiza en mí, pero no pienso en retirarme ni en parar. El nuevo guía encuerda a Dolors, supongo porque ya comenzábamos a caminar entre roca viva algo más escarpada sin senda y con algo de caída, nada peligroso. Dicho camino nos lleva por una especie de crestecilla, y gran loma rocosa hasta un rincón de roca rodeado del glaciar de la cima del Island Peak. No lo sabía en ese momento pero ya debíamos estar sobre o cerca de los cinco mil ochocientos cincuenta metros de altura. Llego el último al rincón rocoso. A partir de aquí toca ascender por el glaciar. Estoy notablemente cansado, pero mis compañeros no lo notan. A penas hemos comido o bebido algo en el ascenso, he pasado calor con el plumas y debo de haberme deshidratado… aún lo llevo puesto pero abierto; y con el mal cuerpo de haber comido en el desayuno temprano sin tener hambre. La luz del día ya nos da de lleno. Al llegar observamos como un grupo ya baja por el glaciar, ya van de retirada. No sé si han hecho cumbre pero eso me anima, prefiero pensar que sí y que ha sido fácil.
Prem y el segundo guía nos ayudan a equiparnos y a ponernos los crampones. Estoy muy cansado para ponérmelos yo solo, ya sabéis que hay que hacer fuerza para que queden ajustados y no se caigan, se suelten. El nuevo guía me los pone mal y tengo que hacer el esfuerzo para ponerlos como dios manda, bien apretados en las G2 de La Sportiva, para que no se salga al darle patadas al hielo duro para que se claven bien. El mismo guía ayuda a Dolors a ponerse los crampones, pero luego sabremos que confiaba en que él se los colocara bien… error, hay que comprobar siempre tu material, ya que es el que te salva la vida o el que hace que no la arriesgues: crampones, piolet, arnés, nudos, cuerda…

Panorámica en el ascenso al Island Peak, Imja Tse, de izquierda a derecha: Shart Tse II (7.457 mts.), Cho Polu (6.700 mts.), bajo estos el Glaciar Lhotse Shar; Numri (6.635 mts.) en el centro, Kali Himal (6.985 mts.)/Baruntse (7.129 mts.), Amphu I (6.740 mts.) y al fondo derecha posiblemente aparece la punta del Peak 41 (6.648 mts.).
Ya estamos todos preparados, por suerte he descansado algo, pero como si nada, sigo con mi cansancio casi extremo. Nos damos cuenta de que solo hay una cuerda para los 4… ¡¿Cómo una cuerda para los 4?! ¡Tendrían que ser 2 cuerdas, uno para cada pareja, para cada dos, ligados a un guía!… esto es una tomadura de pelo, no sabemos si lo hacen a propósito o se hacen los tontos o no se han leído lo contratado en la oferta, no sé, pero se va sumando a las cosas, a las otras cosas que hemos tenido que reclamar o quejarnos, como el pic nic del Chola Pas… ¡¿tanto cuesta traer una cuerda más?! No me lo puedo creer. Así que iremos los 4 encordados en la misma cuerda, o mejor dicho los cinco si contamos al guía ¡Qué peligro!
Salimos de las rocas saltamos al glaciar por la izquierda, el cual comienza con palas empinadas y recorrido de subida y bajada, de aquí para allá, evitando las grietas más peligrosas, o cruzando las peligrosas por los lugares más seguros… el glaciar en esta parte está muy caótico… pero nos encontramos con otra incongruencia de los guías: Nos hacen dejar los palos y piolet en las rocas ¡¿Qué vamos a cruzar un glaciar desgastado a seis mil metros de altura sin piolet?! ¡¿Estamos locos?! Por culpa de mi cansancio no tengo ganas ni de protestar, ni de comprobar, ni de ser consciente del peligro que pasaremos sin piolet… a veces creo que esta gente nos toma por turistas de la montaña, que no tenemos ni idea ni consecuentes del terreno en el que nos metemos, y nos tratan como borregos; no somos profesionales, pero con la suficiente experiencia como para saber cómo comportarnos y cómo actuar en estas condiciones y lugares. Me debería sentir casi “engañado” o “manipulado”, pero estoy tan cansado que solo quiero subir y que todo esto acabe… parar y descansar.
Por suerte el día es excepcional, las nubes van dejando paso al sol y en esta gigantesca nevera cerca de los seis mil metros, se agradece. Caminamos entonces por las palas del glaciar encordados sin palos ni piolets (que Dios nos coja confesados), pero llega un momento, como he comentado, que nos metemos en grietas con nieve en su fondo; hay que bajar por palas y subir por la pala de enfrente; entonces nos topamos con las “primeras cuerdas fijas”, son de color blanco. Usamos los yumas, descensores, Basic… y por fin el ascenso ya es más divertido, entretenido, me olvido por momentos de mi fuerte cansancio y subo, bajo casi con alegría por la diversión. A Jordi le tengo que explicar cómo utilizarlo o como usarlo, creo que es la primera vez que usa algún instrumento como este de escalada, espeleo, montaña… el orden de cordada es el siguiente: primero Prem, el guía, después Dolors, Luis, yo y Jordi el último; el otro guía creo que no estaba encordado con nosotros.

El segundo guía y Dolors, detrás el glaciar de la parte este del Island Peak, arriba la (nueva) barrera rocosa que te sube a la cresta cimera, y la cima al fondo derecha
Y todo iba bien y divertido hasta que tenemos que subir una pared no excesivamente inclinada de hielo para llegar al plateau del glaciar. Dolors es la primera de la cordada y casi al final de esta subida o pasada la mitad de la misma comienza a gritar y a escandalizarse: se le ha soltado un crampón. Debajo está Luis que le habla y quiere ayudarla con algo de indignación, con lo que tiene que ascender hasta el punto donde ella está, que se ha quedado parada, paralizada. Y si él tiene subir, estamos todos ligados a la misma cuerda, con lo que la cuerda ha de moverse, y con ella Jordi y yo. Entonces para que Luis pueda alcanzar a Dolors, yo comienzo a subir a la vez cambiando la fuerza y la velocidad de la marcha, pero Jordi no hace lo mismo. No puedo ver lo que hace Jordi porque está debajo de mí, a mi espalda, pero no me deja proseguir y tengo que hacer una fuerza excesiva para ascender yo y subir a Jordi. Y cada vez que intento hacer un paso largo subiendo el Basic por la cuerda fija, y veo que se queda tensa porque no avanza, le grito a Jordi que suba, que si no sube no puedo avanzar, subir yo, para acercar a Luis a Dolors. Otra vez se queda la cuerda tensa, Jordi no sube y le vuelvo a gritar. Al final es un momento tenso. Si fueran condiciones de peligro me parece que nos la hubiéramos comido, ya que las reacciones en momentos decisivos en la montaña, según condiciones y características, han de ser rápidas y precisas… y yo le gritaba y enfadaba a Jordi porque no sabía progresar por la cuerda fija para que Luis pudiera ayudar a Dolors… tendrían que haber sido dos cuerdas en lugar de una, tendríamos que haber llevado los piolets para poder avanzar sin cuerda fija… tantas cosas… tantos “errores”… y encima el sobreesfuerzo que tengo que hacer para subir la cuerda y subir a Jordi con ella. Ufff!!!
Y por fin llegamos arriba de la pala saliendo de la grieta al magnífico y fácil plateau. Luis ayuda a Dolors a colocarse el crampón que se ha salido, pero yo decido seguir caminando ya que si me quedo parado, me será más difícil de seguir. Aun así voy muy lento, la diversión se ha acabado con el sobreesfuerzo de esta última cuerda fija que he hecho más mella en mi cansancio… a ver hasta donde llego. Las vistas siguen siendo magníficas y preciosas de esta alta montaña del Himalaya, las montañas son las mismas pero más altivas, ya que, desde esta perspectiva, altura, vemos más superficies, más rincones de las mismas, que antes nos tapaban sus propios perfiles. Incluso vemos la punta del Makalu; sobresale como un pequeño piquito hacia el este, detrás del muro que forma el Cho Polu y el Numri. Impresionante, espectacular. Pero no hago fotos. He dejado de hacer fotos a pesar de las increíbles vistas. Cuando estoy muy cansado, no estoy inspirado para hacer fotos.
Y mientras caminamos por el ahora fácil glaciar, que en un principio es llano, un falso llano, pero comienza a empinarse y girar el recorrido a medida que vamos acercándonos a la parte más alta o a la barrera rocosa que hay bajo la cresta cimera a la izquierda del glaciar, observamos las cuerdas fijas por en medio de la nombrada barrera rocosa que no llega a ser pared muy vertical. Éstas cuerdas fijas van desde el final del glaciar, desde su rimaya, hasta la cima de la cresta cimera… parece que hay muchas cuerdas fijas.

Punto donde entramos al glaciar de la parte este del Island Peak, arriba la (nueva) barrera rocosa que te sube a la cresta cimera
Voy muy lento y sin fuerzas pero consigo llegar a un punto desde el cual puedo observar, girando a la izquierda, una gran grieta que casi forma un serac, inclinado, desplomado, por el que bajan montañeros en un rappel volado, pero que tienen que hacer un péndulo para no acabar en el agujero de la grieta. Es espeluznante. Espero al resto del grupo a que llegue. Me siento en el hielo del glaciar mientras el sol intenta calentar, con el plumas North Face abierto por su calor y mirándome las botas G2 de La Sportiva, para comprobar que los crampones, en la parte de los talones, están bien clavados al hielo para no resbalarme y bajar el glaciar sin freno ni piolet. Y ahora al sentarme el cansancio y no sé si un mareo o dolor de cabeza, se agudiza, creo que no podré seguir más pero no digo nada a los compañeros que comienzan a llegar a mi punto. Luis se queja de las cuerdas fijas, que son muy viejas y están muy deterioradas. Sí que es verdad que estaban como cubiertas de hielo por lo que parecían deshilaches, no sé, el caso es que Luis se quejaba mucho del estado de las mismas y no se fiaba demasiado, estaba inquieto. Jordi y Dolors estaban bien, pero al ver el rappel volado, se estremecieron: “¿¡Por ahí hay que subir?!” No debería ser por ahí, ya que es por donde bajan los montañeros. De hecho nos quedamos viendo como algunos grupos, uno de ellos era el chico aquel de barbita, que ya baja en el rappel volado. Tranquilo, animado y con fuerzas. Curioso.
Estamos a unos 6.000 metros de altura, nos quedan unos 200 metros de desnivel hasta la cima del Island Peak, Imja Tse, pero nos queda lo más escarpado y expuesto: varias cuerdas fijas que suben por la barrera rocosa bajo la cresta cimera, la cresta cimera hasta el mismo pico, en donde nos podemos encontrar alguna otra cuerda fija; y viendo la subida, duración y pendiente por las cuerdas fijas de la barrera rocosa casi vertical o tumbada, después de pasar por el rappel volado, me parece imposible con mi estado. Estoy muy malo, enfermo por la altura y el cansancio, que viene por el mismo motivo y causa. Estamos un rato hablando con Prem y el otro guía que no nos entiende, y finalmente con las causas de mi estado, y el estado de las cuerdas fijas según Luis (eso me libra de ser solo mi causa), y ante el esforzado siguiente paso por el rappel volado en aquella temeraria grieta, serac, por la que tendríamos que yumaquear, decidimos bajarnos.
Con lo que después de descansar un poco y ver como bajan los montañeros, turnándose, en el rappel volado. Comenzamos el descenso. Vemos que justo en este punto los guías o los mismos montañeros, han decidido dejar los piolets también clavados aquí, antes de subir por el rappel volado… al menos los han subida hasta aquí. A pesar de que la cima no parecía muy lejos de aquí, y solamente quedaba subir a la cresta cimera y seguirla, realmente las dificultades y tiempo se acentuaba, y si estás cansado o con mal de altura, mala cosa, se hace eterno estos 200 metros de desnivel, y es cuando más sufres.

Abajo el recorrido por el plateau del glaciar en la subida al Island Peak o Imja Tse, el centro la zona del Amphu Labsta, con el Ombigaichan (6.340 mts,) el más alto, detrás a su izquierda el paso del mismo nombre, y a la derecha el Ama Dablam (6.814 mts.)
Al estar tan cansado en esta parte de la actividad, sigo sin hacer ni una foto, el cansancio mi impide inspirarme para hacer fotos, no tengo ganas, solo de salir de una vez de este infierno. Jordi hace pocas más, las aprovecharé para enseñarlas. Pero lo más curioso son los comentarios de Luis y Jordi más adelante: lo que han visto en YouTube no tiene nada que ver con lo que nos hemos encontrado. Según los videos del ascenso vistos en YouTube, la actividad no era tan esforzada, tan técnica, tan peliaguda, tan entretenida… ahora parecía que había tres o cuatro veces más cuerdas fijas que en los videos, con lo cual puede tener tres o cuatro veces más dificultad que en los videos. Hablando con Prem, nos dice que la montaña en estos tres últimos años ha cambiado sensiblemente, el glaciar se ha retirado, ha dejado más barreras rocosas, más grietas, más impedimentos y obstáculos que lo hacen más peligroso y temible… eso también les echan para atrás a los compañeros que han visto los videos. Por lo visto, los videos son de hace más de tres años, no son actuales, de ahí la perplejidad y sorpresa. Las montañas están cambiando a pasos agigantados, se vuelven más grises, peligrosas e inestables, es un hecho probado desde hace más de dos, tres décadas, y se está acelerando por momentos. Es una pena… son tan hermosas estas montañas con sus glaciares y blancura…
Curiosamente hablando con Javi Berenguer que vinieron días después y ascendieron el Island Peak, su guía español no les llevó en la subida por el rappel volado, sino que lo rodeo por arriba siguiendo el glaciar recto, y girando al poco hacia la izquierda. Solo lo hicieron de bajada. Cosa que me hace pensar si Prem y el guía conocían esta otra subida o querían impresionarnos, asustarnos, con esta del rappel volado… Y las cuerdas fijas de la barrera rocosa, arriba del glaciar, para subir a lomos de la cresta, nos comenta anécdotas de casos, turnos para subir, bajar, colapso y malas sensaciones… incluso Zaida nos cuenta que en la cima, había un grupo de montañeros que estaban tan cansados, que tuvieron que llamar a un helicóptero para bajarlos. Increíble. Esta montaña había dejado de ser un objetivo fácil que se hace “de pasada” a la vez que haces un trekking por el Himalaya. Era mejor aclimatarse y dedicar la actividad específicamente para ascenderla, como hicieron Javi y Zaida. Aún así es muy esforzada, sufrida.
Después de bajar por el fácil glaciar y pasar por el vertiginoso pasillo casi aireado que del glaciar nos deja en la roca donde dejamos los piolets y nos pusimos los crampones, desandando lo ascendido (si alguien se resbala por aquí, en el hielo antes de la roca, y cae, el golpe, caída, puede ser mortal; sin piolet para pararse), seguimos montaña abajo desandando lo subido. Lidero la bajada, tengo unas ganas tremendas de bajar, que quitarme este mal de altura que me está atacando y me lo hace pasar mal. Poco después de comenzar la bajada por la bien marcada senda, en el fondo del barranco en un rincón, vemos como hay plantadas unas tiendas de montaña. Plantadas en la misma roca o piedras, a unos 5.600 mts. de altura., es el campo alto de Island Peak. Verdaderamente a mitad de altura entre la cima y el Campo Base. Pues hubiera venido bien pasar aquí la noche y adelantar algo, si hubiéramos sabido el estado de este ascenso tan técnico, tan cambiado de cuando subieron nuestros compañeros de Almoradí, desde hace tres años. Hubiéramos salido quizás más aclimatados, más descansados… quien sabe.

Croquis de Island Peak o Imja Tse. Recorrido del ascenso realizado: línea discontinua de puntos rojos (1). Punto Azul: lugar aproximado donde nos quedamos a 6.000 mts. aprox. Línea Amarilla: recorrido que nos quedaba hasta la cima. High Camp a 5.600 mts.

Croquis de Island Peak o Imja Tse. Recorrido del ascenso realizado: línea roja (1). Punto Azul: lugar aproximado donde nos quedamos a 6.000 mts. aprox. High Camp a 5.600 mts.

Croquis de Island Peak o Imja Tse. Recorrido del ascenso realizado desde el Campo Base: línea verde. Punto Negro: Campo Base, 5.080 mts. Punto Azul: lugar aproximado donde nos quedamos, 6.000 mts. aprox. Línea Amarilla: recorrido que nos quedaba hasta la cima.
Seguimos la bajada sin casi parar. Ahora el largo zigzag. Ya veo abajo, al fondo de la montaña, el pasillo, el callejón entre las morrenas y las laderas del Island Peak, para girar hacia la derecha en busca del Campo Base, y es cuando comienza a darme un dolor de cabeza insoportable. Llegamos al Campo Base y nos dan 2 horas para descansar. Esas 2 horas las paso metido en el saco, dentro de la tienda, sobre mi colchón, con un dolor de cabeza insoportable y un estado general pésimo, doloroso, incómodo. Jordi se queda en su saco pero no se mueve, está tranquilo y bien ¡Qué suerte! Parece que el resto del grupo están bien. No les ha afectado tanto como a mí, o nada, la altura. Dentro del saco no sé cómo estar, me muevo mucho porque me ponga como me ponga el dolor y malestar es insoportable, mucho dolor y sufrimiento, ¡la cabeza me va a estallar!… no recuerdo si me llego a tomar algún ibuprofeno, pero parece que no me hacía efecto… ¡¡Qué mal lo pasé!!
Al cabo de esas dos horas, se nos acerca Prem y nos dice que ya toca bajar a Chhukhung. Comienzo a moverme a cámara lenta y me cuesta un huevo meter el saco dentro de su estrecha funda, pero lo consigo. Hago la mochila, salgo de la tienda y nos reunimos entre la tienda comedor y nuestras tiendas, igual que esta madrugada para salir al Island Peak, para salir ahora hacia Chhukhung, desandando el camino de ayer. Y salimos hacia las comodidades de la civilización sherpa, hacia una cama más cómoda y hacia una altura más baja, para descansar el cuerpo y el esfuerzo.
De nuevo me pongo en cabeza a la hora de bajar y cojo velocidad, parece que tengo muchas ganas de llegar, una gran ansiedad por llegar. Me siento mejor, quizás al ir “corriendo” despisto a mi dolor de cabeza que va disminuyendo en su intensidad a medida que deshago la senda, el camino entre el Campo Base y Chhukhung. Esto también podría servir de prueba sobre mi estado, que realmente no era un cansancio por la actividad en sí, si no por el esfuerzo en altura, que a medida que más esfuerzo y más altura, peor, más cansancio de mal de altura. Como ya he comentado, tendré que aclimatarme de una forma, cada 500 metros y según lo técnico o esfuerzo del ascenso, a partir de los cinco mil o cinco mil quinientos metros; a ver si aprendo y me dosifico para la próxima… pero para la próxima seguramente mi cuerpo será otro… Tampoco saco la cámara de fotos, no estoy inspirado para hacer fotos y como ya las hice ayer en la subida…

De izquierda a derecha: El Cho Polu (6.700 mts.), posiblemente el Makalu (8.485 mts.) detrás en el centro, el Numri (6.635 mts.) y el Kali Himal (6.985 mts.) a la derecha (detrás de éste la puntita del Baruntse, 7.129 mts.).
Y por fin llegamos a Chhukhung. Nos dan habitación, nos hidratamos, Fanta de naranja, hot Lemon… y descansamos. A medida que pasa el día otros grupos llegan al mismo Lodge (el mismo de ayer), tantos bajan, como el grupito de franceses, como otros tantos suben; y por la noche parece que hay más gente que antes de anoche. Por la noche, antes o después de la cena, al haber más gente, un grupo de sillas de plástico se juntan cerca de la estufa de hierro en el centro del gran comedor, poco más lejos de las mesas. El guía nuevo ha venido y está allá sentado hablando con otra gente, sherpas, guías posiblemente conocidos o no, pero posiblemente compañeros laborales; como con los dueños y trabajadores del Lodge.
Luis nos dice que está aquí esperando que le demos la propina por guiarnos, ayudarnos en el intento fallido a la cima del Island Peak, por no usar dos cuerdas en lugar de una y por poner mal los crampones a Dolors… juntamos entonces unos billetes de Rupias Nepalíes y nos acercamos para darle una gran propina. Se pone contento y nos da las gracias con una sonrisa; seguramente su idea era la de ayudarnos, pero bueno… Es una de las propinas que más me ha costado dar; a aparte una propina considerable para lo que es Nepal. Es costumbre, como decía Luis, el dar propinas después de los servicios o trabajados realizados.
Y con esto y una buena cena, nos vamos a la cama a dormir y descansar. Ya estamos de retirada en el trekking. Los objetivos ya están hechos o ya hemos pasado por ellos: Gokyo, Chola Pas, Gora Shep, Kala Patthar, Island Peak… y ahora ya toca acabar el trekking, la marcha de vuelta. Como estamos bajando y los grandes esfuerzos por la altura ya los hemos hecho, la etapa de mañana será larguilla, pero nada, nada complicada, todo por caminos muy transitados; en la que acabaremos en Tengboche y su famoso Monasterio budista.


















